Desde Barua os compartimos un magnífico informe elaborado por la consultora Mckinsey sobre las implicaciones de esta nueva realidad demográfica provocada por la caída de la fertilidad por debajo de la tasa de reemplazo y el aumento de la longevidad.
Se trata de un informe muy completo, con un total de 82 páginas con gran cantidad de información al que puedes acceder en este enlace. Pero no te desanimes, a continuación te ofrecemos un breve resumen con las conclusiones más importantes:
1. De un vistazo
- La caída de las tasas de fertilidad está impulsando a las principales economías hacia un colapso demográfico en este siglo. Dos tercios de la humanidad viven en países con una fertilidad inferior a la tasa de reemplazo de 2,1 hijos por familia. Para 2100, las poblaciones de algunas economías importantes disminuirán entre un 20 y un 50 por ciento, según proyecciones de la ONU.
- Las estructuras de edad se están invirtiendo (de pirámides a obeliscos) a medida que crece el número de personas mayores y se reduce el número de jóvenes. La primera ola de este cambio demográfico está afectando a las economías avanzadas y a China, donde la proporción de personas en edad de trabajar caerá al 59 por ciento en 2050, desde el 67 por ciento actual. Olas posteriores engullirán regiones más jóvenes en una o dos generaciones. El África subsahariana es la única excepción.
- Los consumidores y trabajadores serán mayores y cada vez más estarán en el mundo en desarrollo. Las personas mayores representarán una cuarta parte del consumo mundial en 2050, el doble que en 1997. Los países en desarrollo aportarán una proporción cada vez mayor de la oferta laboral y del consumo mundiales, lo que hará que su productividad y prosperidad sean vitales para el crecimiento mundial.
- El cálculo actual de las economías no puede respaldar las normas existentes de ingresos y jubilación: algo debe ceder. En los países de la primera ola de las economías avanzadas y China, el crecimiento del PIB per cápita podría desacelerarse un 0,4 por ciento anual en promedio entre 2023 y 2050, y hasta un 0,8 por ciento en algunos países, a menos que el crecimiento de la productividad aumente de dos a cuatro veces o que la gente trabaje de una a 2,5 horas más por semana. Los sistemas de jubilación podrían necesitar canalizar hasta el 50 por ciento del ingreso laboral para financiar un aumento de 1,5 veces en la brecha entre el consumo agregado y el ingreso de las personas mayores. Países de ola posterior, tomen nota.
- Al afrontar las consecuencias del cambio demográfico, las sociedades se adentran en aguas inexploradas. Si no se toman medidas, los más jóvenes heredarán un menor crecimiento económico y asumirán el coste de más jubilados, mientras que el tradicional flujo de riqueza entre generaciones se erosiona. Las prácticas laborales que han funcionado en el pasado y el contrato social deben cambiar. Fundamentalmente, los países necesitarán aumentar las tasas de fertilidad para evitar la despoblación, un cambio social sin precedentes en la historia moderna.
Las familias de todo el mundo tienen cada vez menos hijos. En gran parte del mundo, las tasas de fertilidad han caído por debajo de la tasa de reemplazo necesaria para mantener una población estable y, a pesar de la creciente longevidad, algunos países ya han comenzado a ver una disminución de la población. Es posible que otros sigan su ejemplo en un futuro no muy lejano.
La caída de las tasas de fertilidad desplaza el equilibrio demográfico hacia la escasez de jóvenes y un mayor número de personas mayores, que dependen de una población en edad de trabajar cada vez más reducida. Una esperanza de vida más larga acelera el cambio.
Este fenómeno ha comenzado a manifestarse en las economías avanzadas y en China, donde en tres quintas partes de los países, las muertes anuales ya superan a los nacimientos. Las economías emergentes tienen más margen de maniobra, pero enfrentan la necesidad de enriquecerse antes de que se inicie la transformación demográfica.
Nuestros sistemas económicos y contratos sociales actuales se han desarrollado a lo largo de décadas de poblaciones en crecimiento, en particular poblaciones en edad de trabajar que impulsan el crecimiento económico y apoyan y sostienen a las personas que viven más tiempo. Este cálculo ya no se cumple.
Una combinación de mayor productividad, más trabajo por persona, migración efectiva y mayores tasas de fertilidad puede garantizar la prosperidad global para el futuro. Dicho esto, ninguna de esas palancas por sí sola será suficiente y cada una presenta desafíos. Para doblegar la trayectoria del cambio demográfico será necesario que la sociedad reconsidere los sistemas existentes de trabajo y jubilación de manera que puedan obligar a un cambio en nuestro contrato social, lo que no es tarea fácil.
2. ¿Qué temas fundamentales trata este informe?
Este informe explora primero los cambios demográficos impulsados por la caída de las tasas de fertilidad, una tendencia que hasta hace poco interesaba principalmente a demógrafos y actuarios, pero que ahora es un tema de conversación global.
Los capítulos 2 y 3 brindan un análisis integral de las posibles consecuencias económicas de la caída de las tasas de fertilidad, combinado con una vida útil más larga.
La primera ola de economías que envejecen ha comenzado a sentir sus impactos en el crecimiento económico, los mercados laborales, el consumo y las finanzas públicas.
Oleadas posteriores de envejecimiento afectarán a las economías emergentes, que se espera que enfrenten un destino similar sólo una o dos generaciones después.
Concluimos con implicaciones y recomendaciones para los formuladores de políticas, las empresas y la sociedad.
Si bien la última vez que la población mundial disminuyó significativamente fue durante la peste bubónica de la Edad Media, que se cree que mató aproximadamente a la mitad de los europeos, el cambio demográfico que estamos viviendo hoy es en muchos sentidos el resultado de grandes mejoras en la salud, el bienestar y la prosperidad.
La humanidad ha demostrado un ingenio increíble a lo largo de su historia, y sin duda encontrará oportunidades para prosperar en medio de los desafíos que plantea un cambio demográfico mundial.
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