Los viajes en la juventud son parte de la educación, en la madurez son parte de la experiencia

(Sir Francis Bacon)

Con la edad se te abre un mundo de posibilidades para viajar y hacer excursiones que puedes aprovechar

En esta sección queremos compartir algunos de nuestros destinos preferidos en Europa. Son viajes para hacer con calma, a tu propio ritmo, disfrutando del entorno y de las numerosas actividades que se pueden realizar. Son lugares con una naturaleza impresionante pero que a su vez combinan historia, cultura y tradición.

Nos hemos querido alejar de las grandes capitales, ya que son de sobra conocidas, y hemos preferido adentrarnos en lugares más pequeños pero con mucho encanto. Todos ellos son destinos de fácil acceso, con excelentes conexiones, en los que merece la pena moverse por los alrededores y descubrir todos sus rincones.

La Provenza francesa

Francia es un verdadero jardín en el que es difícil escoger una única zona para visitar. Hay gran diversidad de paisajes, pueblos y tradiciones. La región de la Provenza es una de las más extensas de Francia. Abarca gran parte del sureste de nuestro país vecino, desde Avignon hasta Niza y desde los Alpes hasta el Mediterráneo. Pero para nosotros su zona interior, rodeada de campos de lavanda es la que más llama nuestra atención. Los cultivos más extensos se ubican alrededor del pueblo de Valensole pero podrás encontrar pequeños terrenos de lavanda casi por cualquier lado. La mejor época para visitarlos se enmarca entre finales de Junio y principios de Agosto. Además de esta seña de identidad, se trata de una zona muy apropiada para otras plantas aromáticas, así como frutales y viñedos. Destaca el verdor de su paisaje casi tanto como la luz, que atrajo a los más famosos pintores del impresionismo. El viento del norte, conocido en la región como mistral, sopla habitualmente despejando toda la nubosidad para dejar un cielo azul impresionante.

Viajar a la provenza francesa con más de 50 años

Las ciudades más conocidas son Avignon, Aix-en-Provence, Arles, Orange, además de las pertenecientes a la costa Azul (Marsella, Niza o Cannes entre otras). Todas ellas destacan por numerosos monumentos históricos, desde la época de los romanos hasta nuestros tiempos. Pero entre las mencionadas, destacaríamos Avignon y Aix-en-Provence. La primera fue capital de la cristiandad en el siglo XIV y en ella sobresale el palacio papal, monumento incluido dentro del patrimonio de la humanidad. La segunda se conoce como la ciudad de las mil fuentes, ya que en época romana se convirtió en ciudad termal. Fue capital de la región y aunque no es una ciudad muy grande, su centro histórico es muy coqueto y está siempre animado. Además es la cuna del pintor Paul Cezanne.

Los pueblos interiores son muy variados. Destacan los situados en lo alto de colinas con magníficas vistas sobre los valles. Los más conocidos son Gordes, les Baux de Provence, Bonnieux o Lacoste. Muchos de ellos conservan viejas murallas con calles interiores empedradas en las que la circulación rodada no está permitida.

También encontrarás pueblos con inusitada actividad artesanal. L’Isle sur la Sorgue, también conocida como la Venecia de la Provenza, no sólo sorprende por sus canales atravesando el centro del pueblo sino también por ser la zona con mayor concentración de anticuarios después de París. Los fines de semana se transforma en un hervidero en el que se puede encontrar casi cualquier cosa. Moustiers Sainte Marie es famoso por su cerámica pintada a mano, aunque sólo recorrer el pueblo en la ladera de la montaña ya merece la pena. Manosque es un pueblo más industrial que destaca por la fabricación de aceites esenciales y productos aromáticos extraídos de los cultivos de la zona.

Las actividades no sólo terminan visitando sus pueblos y ciudades. En la región también se encuentran las gargantas del río Verdon, que con el paso de los años ha generado el segundo cañón más profundo de Europa. Son numerosos los planes que se pueden hacer en su entorno, como hacer descensos en canoa o paseos más tranquilos en pequeños barcos eléctricos que preservan la naturaleza circundante. El parque natural de la Camarga, enclavado en el delta del Ródano, permite avistar numerosas aves acuáticas en sus marismas. Son habituales las rutas en todotorreno o incluso en bicicleta, ya que es una zona muy llana.

Los viñedos del Rin y la selva negra alemana

La selva negra constituye la mayor región turística de Alemania y aunque por su extensión (150 km) se puede recorrer fácilmente en un día, son tantos los rincones que merece la pena visitar, que el viaje se puede alargar hasta niveles insospechables.

Son numerosos sus puntos de entrada, ya que se puede acceder desde los cercanos aeropuertos de Estrasburgo o Zurich. Sin embargo a nosotros nos gusta arrancar un poco más al norte, en la ciudad de Frankfurt. De esta forma podremos aprovechar el contraste de paisajes que suponen los viñedos junto al Rin y los ubicados a lo largo de la carretera conocida como Deutsche Weinstrasse (o ruta del vino). Esta vía aglutina en apenas 85 kilómetros gran parte de las maravillas de la zona. Pero antes merece la pena avanzar un poco junto al Rin hasta el pueblo de Boppard y disfrutar de los bancales repletos de vides a ambos lados del río, casi como colgados de las laderas de pronunciada pendiente.

Salpicados entre los viñedos se erigen numerosos castillos construidos antaño por señores feudales que cobraban importantes peajes a los barcos que navegaban por el río en su ruta comercial. Algunos de los pueblos son parada obligatoria, como Rudesheim, con calles perfectamente cuidadas y decoradas que nos transportan a otra época. Se puede realizar alguna travesía fluvial en cualquiera de los numerosos cruceros disponibles, aunque las carreteras a lo largo de la orilla del río permiten seguir fácilmente todo el trayecto.

La conocida como ruta del vino, en cambio, discurre por parajes mucho más llanos. Una de las poblaciones más importantes es Bad Dürkheim, donde además de celebrarse el mayor festival de vino del mundo también ostentan el record de la mayor barrica del planeta, reconvertida en restaurante. En la zona también encontrarás el viñedo Traminer, que con sus más de 300 años de existencia es uno de los más antiguos de Europa.

Si continuamos dirección sur llegaremos finalmente a la selva negra. Famosa por sus grandes bosques de abetos, sus cascadas y sus granjas con tejados a cuatro aguas. También conocida por los relojes de cuco, los sombreros de pompones rojos o las tartas de cerezas. Sin olvidar los elegantes balnearios como el de Baden-Baden, las iglesias o los castillos llenos de historia. Nuevamente una carretera, la federal 500, atraviesa de norte a sur toda la región, permitiendo acceso fácil a los visitantes y ofreciendo espectaculares vistas de buena parte de los 6.000 km2 de bosques.

Viajar a los viñedos del Rin y la selva negra alemana

De visita obligada es el valle de Gutach donde podemos encontrar el museo al aire libre de Vogtsbauernhof. En él se expone la historia de la cultura rural de la zona a través de un recorrido por seis granjas tradicionales. En la misma zona encontraremos las famosas cascadas de Triberg, en un enclave natural espectacular, y otras peculiaridades como el mayor reloj de cuco del mundo situado en Schonach.

Merece la pena reservar varios días para disfrutar de todos lugares interesantes y por qué no, para realizar cualquiera de las múltiples actividades disponibles. Ya sea invierno o verano la oferta disponible es muy variada. Los deportes de invierno tal vez sean los más conocidos, con pistas de esquí (descenso y fondo), pistas de trineos interminables y zonas de patinaje, ya sea en recintos cerrados o al aire libre como en el lago Titisee, cuando las condiciones lo permiten. Pero en verano se pueden realizar cantidad de deportes náuticos, así como trekking, bicicleta o hasta recoger setas.

Noruega, naturaleza en estado puro

En nuestra opinión Noruega recoge la mayor variedad de paisajes y accidentes geográficos en el menor espacio posible. No hace falta recorrer cientos de kilómetros para disfrutar del mar y sus fiordos o de montañas de hasta 2,469 metros con sus glaciares permanentes. La cantidad de ríos, cascadas y lagos es impresionante, al igual que la abundante vegetación, principalmente de bosques de coníferas. En definitiva, una naturaleza exuberante comprimida en una misma región.

Pero además Noruega es un país rico gracias a que se sitúa como el tercer exportador de petróleo del mundo, lo que se traduce en excelentes infraestructuras y comunicaciones para recorrer toda su extensión. De hecho algunos de los túneles más largos se encuentran entre sus fronteras, llegando a medir 24,5 kilómetros. Sus habitantes son amables y tranquilos, disfrutando de una calidad de vida que sólo se ve mermada por los largos inviernos y la falta de horas de luz.

Es difícil elegir una única ruta, pero nuestra recomendación partiría de la ciudad de Bergen, subiendo hacia el norte hasta la localidad de Geiranger para luego llegar a la capital, Oslo. La primera es una de las ciudades más turísticas de Noruega gracias a su pintoresco puerto, su gastronomía y su variedad de entretenimientos. El mercado de pescado es uno de los más impresionantes del mundo, y por supuesto el salmón es el rey de las especies. Desde Bergen el trayecto continúa hacia los fiordos, siendo parada obligatoria el pueblo de Flam, en el fiordo Auslandsfjord. De esta localidad arranca un recorrido en tren que asciende desde el nivel del mar hasta las colinas sobre el fiordo, ofreciendo unas vistas espectaculares.

Otro de los fiordos más conocidos es Geiranger, declarado Patrimonio de la Humanidad. Lo mejor es disfrutarlo desde todos sus ángulos: en barco por las zonas más estrechas, con paredes a ambos lados de cientos de metros, y en coche por lo alto de las montañas, admirando la perspectiva. Las cascadas de agua se precipitan desde lo alto de las paredes de piedra en un espectáculo incomparable.

Noruega naturaleza en estado puro

En este punto iniciaremos el camino de regreso a Oslo, atravesando los parques naturales de Jostedalsbreen y Jotunheimen. Estos parques constituyen unos de los mejores lugares para la pesca y el senderismo pero también se puede esquiar incluso en verano! Actividades como canoa, alpinismo o infinidad de rutas en bicicleta son muy recomendables ya que estarás rodeado de una naturaleza en estado puro.

Antes de llegar a Oslo es visita obligada la iglesia de Heddal. Constituye uno de los templos litúrgicos mejor conservados de Europa. Data de la edad media y está realizada en madera. Su construcción es una auténtica joya arquitectónica. Y finalmente llegaremos a la capital, rodeada de frondosos bosques como no podía ser de otra forma. Es una pequeña ciudad muy moderna pero que ha sabido mantener sus señas de identidad. Destaca el edificio de la Ópera, con su interior de madera de roble y la fortaleza de Akershus.

Excursiones y escapadas de fin de semana

En esta sección también queremos incluir excursiones y salidas más breves a localidades cercanas, que no por ello dejan de ser interesantes o atractivas.

La península está repleta de lugares mágicos, perfectos para hacer una escapada y cambiar totalmente de plan. Queremos aprovechar para reivindicar la belleza de destinos que se están quedando olvidados y despoblados, para ver si entre todos conseguimos recuperar esos lugares de España que en su momento gozaron de gran esplendor

Soria existe

Es una de las regiones menos pobladas de España pero también a su vez ahí radica parte de su encanto. Es un lugar perfecto para descansar, alejarse del ruido, disfrutar del paisaje y de la gastronomía. Sin prisa. Sin agobios. Podríamos enumerar cantidad de rincones pero vamos a empezar por tres joyas que se encuentra a muy poca distancia una de otra: el cañón del río Lobos, el nacimiento del río Abión y la localidad de Calatañazor.

El cañón del río Lobos y el parque natural en el que se encuentra, representa una reserva paisajística espectacular, esculpida durante cientos de años. Es una zona de acceso libre, con gran cantidad de senderos bien señalizados en los que disfrutar del ecosistema. Los caminos que discurren a lo largo del río son de escasa dificultad, pero si queremos remontar las laderas del cañón tendremos que afrontar pendientes pronunciadas. El avistamiento de grandes rapaces está asegurado.

A escasos kilómetros encontraremos el nacimiento del río Abión, en la Fuentona. Las aguas son absolutamente cristalinas y los distintos minerales generan tonalidades azules y verdosas en el fondo de la sima. La profundidad de la gruta subterránea por la que emana el agua es superior a los 100 metros. Todo el enclave está sumergido en una paz absoluta que permite disfrutar de cada detalle sin ninguna distracción ajena al entorno.

Excursiones para mayores de 50 años

Finalmente encontraremos la cercana localidad de Calatañazor, cuya historia se remonta al siglo X. Se trata de una pequeña población de carácter medieval, con maravillosas calles empedradas. Destacan el castillo, la muralla y la iglesia románica.

Los pueblos de Arquitectura negra, Guadalajara

El nombre de este estilo constructivo no deriva de temas esotéricos sino del material que emplea, que es la pizarra. Varios ayuntamientos de la provincia de Guadalajara como Campillo de Ranas, Majaelrayo y Valverde de los Arroyos han aprobado normas destinadas a la protección de estas construcciones y así preservar su valor arquitectónico.

Los pueblos de arquitectura negra deguadalajara

El principal atractivo de esta zona reside obviamente en sus edificaciones, pasear por las calles de sus pueblos es una auténtica delicia. Pero además estas localidades están rodeadas de una naturaleza privilegiada. Podemos por tanto aprovechar también para hacer senderismo y disfrutar de imponentes cascadas o densos bosques de magníficos ejemplares de robles y hayas.

Por si esto fuera poco reclamo para visitar la zona, la gastronomía merece mención especial. Fundamentada en carnes y caza, habitualmente acompañada en temporada por setas de la zona, será del agrado de cualquier comensal.

Ruta por el valle del Duero portugués

A pesar de que son nuestros vecinos, solemos prestar poca atención a los avatares de nuestros amigos portugueses, con los que compartimos numerosas experiencias. Tal vez por ello pasemos por alto algunas de sus maravillas, a pesar de tenerlas tan cerca. En esta ocasión queremos poner la luz sobre el valle del Duero en su zona portuguesa. Los paisajes que podemos disfrutar alrededor de localidades como Peso da Regua o Pinhao no tienen nada que envidiar a otras zonas de mayor renombre.

El cauce del río Duero, por sí sólo, confiere a esta zona un encanto especial. Pero si a ello le añadimos las maravillosas Quintas, como Quinta da Pacheca, rodeadas de cuidados viñedos, el conjunto se vuelve insuperable. Son numerosas las bodegas que se pueden visitar, como las de la compañía Grahams que elabora todo tipo de vinos en la zona. No sólo vinos de Oporto, sino tintos, blancos, espumosos y dulces. Una gran riqueza vinícola y también gastronómica, en la que grandes chefs portugueses han abierto recientemente sus locales. Algunos de ellos en enclaves tan espectaculares como Casa dos Ecos.

Ruta por el valle del Duero portugués

No podemos irnos del lugar sin realizar una pequeña travesía en los barcos típicos de la zona, llamados rabelos. Tradicionalmente transportaban las barricas de vino desde el Alto Duero hasta la ciudad de Oporto donde se almacenaba y comercializaba. Ahora reciben un uso lúdico que ha permitido su conservación hasta nuestros tiempos.

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