Si te interesa conocer en profundidad cuál es el estado de la Educación en España, qué evolución ha tenido en los últimos 60 años, cómo compara con el resto de los países de nuestro entorno, cuáles son nuestros principales puntos débiles, y cómo la ley de educación (Lomloe) lejos de solucionar los problemas, es un auténtico coladero, así como nuestras conclusiones, no puedes dejar de leer este artículo.
Aquí tienes el resumen de lo más destacado:
- En 1960, el 15% de la población adulta española no sabía leer ni escribir, el 94% no había ido más allá de la escuela primaria y menos de un 3% tenía algún tipo de formación superior. Sesenta años más tarde, el analfabetismo prácticamente ha desaparecido, más de un 70% de la población tiene al menos algún tipo de educación secundaria y en torno a un 25% ha accedido a la educación superior.
- El porcentaje de estudiantes extranjeros matriculados en enseñanzas de régimen general es el 10,7% con respecto al total de matriculados durante el último curso escolar. En 1994 apenas alcanzaba el 0,7%.
- En cuanto al profesorado de la enseñanza de régimen general no universitaria, los docentes superan los 765.000, mientras que en 1990 había cerca de 450.000. Teniendo en cuenta este aumento y el de alumnos matriculados, la media de alumnos por profesor es de alrededor de 12,4, en los años 80 superaba los 30.
- El abandono escolar temprano, definido como los jóvenes de entre 18 a 24 años que tiene como máximo el título de enseñanza secundaria obligatoria, se situó en 2021 en el 13,3%, la cifra más baja de la última década. Si nos comparamos con los países europeos, somos los penúltimos, solo superados por Rumanía, lo que convierte el abandono escolar en la principal asignatura pendiente de la educación en España. Esta alta tasa de abandono escolar afecta directamente al desempleo y al mercado laboral, sin que ningún gobierno haya conseguido dar con la solución hasta el momento.
- España es el país de la UE en el que más alumnado de Secundaria repite.
A los 15 años el 29% del estudiantado ha repetido curso alguna vez, la mayor tasa de repetición en Secundaria de la UE y también de la OCDE. En España, un 8,7% de alumnos repite en la ESO frente al 2,2% de la UE y el 1,9% de la OCDE. Además la repetición de curso tiene un elevado coste, en el curso 2019-2020, con 234.000 repetidores, los costes directos de la repetición se elevaron hasta los 1.441 millones de euros, un 6,2% del gasto público en primaria y secundaria. La OCDE considera alarmante la tasa de alumnos repetidores de la enseñanza obligatoria española.
- La última ley de Educación (Lomloe) que se aplica desde 2022, apuesta por eliminar la repetición de curso en Primaria y Secundaria. Con esta nueva ley la decisión de que el alumno repita curso recae en el equipo docente y no en el número de materias suspensas (3 en la ley anterior). Además, el alumno a partir de ahora solamente puede repetir curso una vez a lo largo de toda su vida académica obligatoria. En el caso de Bachillerato, la nueva normativa regula que los estudiantes puedan obtener el título con una asignatura suspensa y pueden acceder a la Ebau siempre que así lo decidan sus profesores.
- En relación al resto de países de la OCDE:
España duplica la media de la OCDE de alumnos sin grado medio o Bachillerato: el 28% de los jóvenes de entre 25 y 34 años no tiene un título de 2ª etapa de educación secundaria, básicamente abandonó los estudios contando únicamente con el título de la ESO.
En el nivel educativo más alto (carreras universitarias o títulos de formación profesional) España con el 49%, se sitúa por encima de la media de los países de la OCDE (46,9%) y de los 22 países de la Unión Europea (UE) contemplados en el estudio (45,9%).
España destaca también respecto al resto de países en la proporción de jóvenes de entre 18 y 24 años que ni estudian ni trabajan, los conocidos como ‘ninis’. El 19,2% de los jóvenes españoles ni estudia ni trabaja, muy por encima del 15% de la media de la OCDE y del 13% de los 22 países de la UE incluidos en el estudio. El porcentaje se eleva hasta el 25,8% si se contempla la franja de edad siguiente, de 25 a 29 años (la media de la OCDE fue del 17,6% y la de los países europeos del 16,8%).
Según el último informe PISA, los resultados de España en ciencias y matemáticas no muestran una clara mejoría en los últimos años y a pesar de mostrar subidas y bajadas, los últimos resultados están por debajo de los que obteníamos hace 15 años.
Si quieres conocer todos los detalles, aquí tienes el artículo completo:
1. Una perspectiva histórica: ¿cómo hemos evolucionado desde 1960?
El nivel educativo medio en España ha continuado mejorando en la última década, en concreto, un 12,18%, sin embargo, por primera vez se observa una estabilización en las disparidades entre comunidades autónomas.
Así lo concluye el estudio ‘El nivel educativo de la población en España y sus regiones: actualización hasta 2019’, elaborado por Rafael Doménech (Universitat de Valencia) y Ángel de la Fuente (FEDEA e IAE-CSIC), publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), que tiene en cuenta datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).
Según el estudio, los cambios registrados en la estructura educativa de la población durante las últimas seis décadas han sido «dramáticos». En 1960, el 15% de la población adulta española no sabía leer ni escribir, el 94% no había ido más allá de la escuela primaria y menos de un 3% tenía algún tipo de formación superior.
Sesenta años más tarde, el analfabetismo prácticamente ha desaparecido, más de un 70% de la población tiene al menos algún tipo de educación secundaria y en torno a un 25% ha accedido a la educación superior.
Esta considerable mejora del nivel de formación se ha traducido en un incremento de casi el 120% en el número medio de años de educación de la población adulta, que han aumentado de 4,7 en 1960 a 10,4 años en 2019. La tendencia al alza se ha producido año a año, incluso en la última década, pasando de 9,27 años en 2009 a 10,4 en 2019, un 12,18% más.
El estudio también remarca que las disparidades educativas entre regiones se han reducido sustancialmente desde 1960, pero a un ritmo desigual a lo largo del tiempo. Así, hay tres períodos de rápida convergencia (los años 60 y 80 del siglo pasado y la primera década de este), que se alternan con períodos de estancamiento.
Desde esta perspectiva, la década actual destaca negativamente por ser la primera en la que se registra una ligera divergencia educativa entre las regiones españolas desde que se dispone de datos.
2. Estas son las cifras de la educación en España desde 1990 hasta la actualidad:
Alumnos matriculados
En España hay más de 8,2 millones de alumnos matriculados en enseñanzas de régimen general no universitarias, que engloban Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Especial, Educación Secundaria Obligatoria (ESO), Bachillerato, Formación Profesional y otros programas formativos.
Los siguientes gráficos muestran la evolución ascendente de la cantidad de alumnos inscritos en estos niveles. Cada año empieza al comienzo de curso (por ejemplo, 2021 correspondería con el curso 2021/2022).
El porcentaje de estudiantes extranjeros matriculados en enseñanzas de régimen general se mantuvo en el 10,7% con respecto al total de matriculados durante el último curso escolar. En 1994 apenas alcanzaba el 0,7%.
Por otro lado, los alumnos que se encuentran matriculados en el primer ciclo de Educación Infantil volvieron a superar los 400.000 en el curso 2021/2022 tras el descenso del curso anterior.
Matriculados en centros públicos
Este gráfico muestra cómo ha evolucionado el porcentaje de alumnos matriculados en enseñanzas de régimen general en centros públicos.
Centros privados y concertados
En este gráfico vemos el porcentaje de matriculados en centros privados:
A continuación mostramos el porcentaje de alumnos en educación concertada y privada no concertada:
Formación Profesional
En el siguiente gráfico podemos ver la evolución de los alumnos matriculados en los diferentes niveles de formación profesional y su crecimiento imparable en los últimos 30 años:
Estadísticas sobre profesorado
En cuanto al profesorado de la enseñanza de régimen general no universitaria, los docentes superan los 765.000, mientras que en 1990 había cerca de 450.000.
Teniendo en cuenta este aumento y el de alumnos matriculados, la media de alumnos por profesor es de alrededor de 12,4.
3. Abandono escolar temprano y repetición de curso: nuestras grandes lacras.
España, el penúltimo de Europa en abandono escolar.
El abandono escolar temprano, definido como los jóvenes de entre 18 a 24 años que tiene como máximo el título de enseñanza secundaria obligatoria, se situó en 2021 en el 13,3%, la cifra más baja de la última década, según el análisis elaborado por el Ministerio de Educación y Formación Profesional a partir de las variables educativas de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística.
Si nos comparamos con los países de nuestro entorno, como podemos observar en el siguiente gráfico, somos los penúltimos, solo superados por Rumanía, lo que convierte el abandono escolar en la principal asignatura pendiente de la educación en España.
Esta alta tasa de abandono escolar afecta directamente al desempleo y al mercado laboral, y ningún gobierno ha conseguido dar con la solución hasta el momento.
En este sentido, las sucesivas leyes educativas han intentado reducir, sin éxito, esta tasa. No olvidemos que el Gobierno de Sánchez decidió permitir obtener el título de Secundaria con suspensos y la obtención del título de Bachillerato con una asignatura pendiente. Esta medida no sentó bien en el sector educativo ni en una mayoría social, que lo veían como un ataque a la cultura del esfuerzo.
España, el país de la UE en el que más alumnado de Secundaria repite.
A los 15 años el 29% del estudiantado ha repetido curso alguna vez en un sistema educativo “anómalo” en el que uno de cada tres repetidores ha alcanzado el nivel de competencia básico de PISA en todas las materias, según un informe de Save The Children. Dos de cada tres socios de la OCDE tienen tasas de repetición inferiores al 10% y en casi la mitad de los países alcanza a menos del 5% de estudiantes.
España tiene ocho veces más repetidores que Finlandia con la misma normativa. Nuestro país está inserto en una “cultura de la repetición” que nos hace tener la mayor tasa de repetición en Secundaria de la UE y también de la OCDE. En España, un 8,7% de alumnos repite en la ESO frente al 2,2% de la UE y el 1,9% de la OCDE.
A continuación podemos observar la evolución de la tasa de repetición por tipología de centro tanto en educación primaria como secundaria, donde vemos que esta cifra es muy superior en los centros públicos y en secundaria:
La situación es preocupante en todas las comunidades, particularmente en las que presentan los niveles más altos de repetidores, pues son las que obtienen sistemáticamente las peores puntuaciones en las pruebas que elabora PISA en las que entraremos en detalle más adelante: Baleares (40 %), Murcia (39 %), y Extremadura, Canarias y Andalucía (38 %).
Las diferencias autonómicas de repetidores pueden llegar a ser del doble entre la tasa más alta y la más baja, como ocurre entre Baleares (40 %) y Cataluña (21 %). Las comunidades autónomas con las proporciones más bajas de repetidores, además de Cataluña, son Navarra (23 %), País Vasco (24 %) y Asturias (28 %).
Además la repetición de curso tiene un elevado coste, en el curso 2019-2020, con 234.000 repetidores, los costes directos de la repetición se elevaron hasta los 1.441 millones de euros, un 6,2% del gasto público en primaria y secundaria.
La OCDE considera alarmante la tasa de alumnos repetidores de la enseñanza obligatoria española por el coste social y económico que supone para el país, así que recomienda revisar las políticas educativas sobre esta cuestión.
¿Quién decide si el alumno repite curso?
Hasta ahora, superar un curso en Educación Primaria y Secundaria dependía de la cantidad de materias superadas. En ambos niveles, con tres materias, habría que repetir. Pero esta forma de evaluación ha llegado a su fin con la nueva ley de educación conocida como Lomloe, que se aplica desde 2022 y que apuesta por eliminar la repetición de curso en Primaria y Secundaria. Con esta nueva ley la decisión de que el alumno repita curso recae en el equipo docente y no en el número de materias suspensas.
Además, el alumno a partir de ahora solamente podrá repetir curso una vez a lo largo de toda su vida académica obligatoria.
La nueva ley establece diferencias entre Primaria y Secundaria:
Los alumnos de Educación Primaria, que se cursa de los 6 a los 12 años, repetirán solo y cuando el equipo docente, de manera colegiada y conjunta, decida que es la mejor opción para su educación y solo después de haber agotado otras vías.
Se mantiene, como hasta ahora, la promoción automática en primero, tercero y quinto y solo se abrirá la posibilidad de repetir en segundo, cuarto y sexto.
En cuanto a Secundaria, se acabó el ‘me han quedado tres, así que ahora tengo que repetir’. Repetir no dependerá solo del número de suspensos: “El equipo docente valorará que las materias no superadas por el alumno le permiten seguir con éxito el curso siguiente y estimará que tiene expectativas favorables de recuperación y que dicha promoción beneficiará su evolución académica”, según dicta la nueva norma. Además, especifica que la evaluación deberá ser “continua, formativa e integradora» y que los alumnos podrán obtener el título de la ESO sin necesidad de haber superado todas las asignaturas.
Por ello, el equipo docente valorará si, pese a tener varias suspensas, puede pasar de curso sin necesidad de repetir. Además se eliminan las recuperaciones de junio y septiembre.
En el caso de Bachillerato la polémica está aún más servida, pues la nueva normativa regula que los estudiantes puedan obtener el título con una asignatura suspensa y poder acceder a la Ebau como a continuación detallamos.
Los alumnos con una asignatura pendiente podrán hacer los exámenes de la EBAU 2022 siempre que así lo decidan los profesores del instituto en el que hayan estudiado.
En España, cada año, más de 200.000 estudiantes se preparan para las pruebas de Evaluación para el Acceso a la Universidad (EBAU), popularmente conocida como Selectividad.
Hasta la llegada de la Lomloe en 2022, solo podían acceder a la EBAU aquellos alumnos que acabasen de cursar segundo de Bachillerato y tuvieran todas las asignaturas aprobadas. Sin embargo, desde 2022 las condiciones han cambiado.
En 2022, por primera vez, todo el alumnado pudo examinarse aunque tuviera en el Bachillerato una asignatura suspendida. No obstante, lo debían cumplir con un requisito: pueden recibir el título y presentarse a la EBAU siempre que así lo decidan los profesores del instituto en el que hayan estudiado. Además deben:
- Haber realizado los exámenes necesarios para su evaluación.
- No haber faltado a clase de manera injustificada.
- Que la media de las notas obtenidas en todas las materias de la etapa sea igual o superior a 5.
Algunas comunidades ya aplicaron esta norma en 2021 y permitieron a sus alumnos presentarse a la EBAU con alguna asignatura suspensa. Estas fueron:
- Baleares
- Canarias
- Castilla-La Mancha
- Comunidad Valenciana
- Extremadura
- La Rioja
- Navarra
- País Vasco
4. ¿Cómo está España en relación a otros países?
4.1 ¿Qué nos dice el “Panorama de la Educación” elaborado por la OCDE?
Para poder comparar a España con otros países, nos hemos centrado en los informes que periódicamente publica la OCDE en materia de educación. En concreto, en esta ocasión nos referimos al informe anual Panorama de la Educación, presentado en octubre de 2022 por la OCDE.
Estas son sus principales conclusiones:
España duplica la media de la OCDE de alumnos sin grado medio o Bachillerato: el 28% de los jóvenes de entre 25 y 34 años no tiene un título.
En España, el 28% de los jóvenes de entre 25 y 34 años no tiene un título de segunda etapa de educación secundaria (Bachillerato, grados medios, etc.). Es decir, que más de uno de cada cuatro jóvenes solo tiene el título de la ESO. Esto es el doble que la media de la OCDE, que desciende al 14%, y se sitúa en niveles similares a los de Colombia (25%), Italia (23%) o Turquía (36%).
Sin embargo, el nivel educativo más alto sí que ha aumentado considerablemente en las últimas dos décadas. En el año 2000 apenas un tercio de los jóvenes tenían un nivel educativo de educación terciaria (carreras universitarias o títulos de Formación Profesional), en 2021 la participación alcanza a casi la mitad de los españoles de entre 25 y 34 años (49%). Cifra que, además, sitúa a España por encima de la media de los países de la OCDE (46,9%) y de los 22 países de la Unión Europea (UE) contemplados en el estudio (45,9%).
Mejora el nivel educativo, pero con diferencias territoriales.
Uno de los aspectos más destacados es el incremento del nivel educativo que, tanto España como el resto de países de la OCDE, ha experimentado en las últimas décadas. Entre el año 2000 y 2021, la proporción de españoles de 25 a 34 años con estudios universitarios o grados superiores aumentó una media de 15 puntos porcentuales (del 34% al 49%). El avance es evidente, aunque mucho más lento que el de la media del resto de países (que fue del 27% en 2000 al 48% en 2021), y sitúa a España como uno de los 24 países de la OCDE donde el terciario es el nivel educativo más común alcanzado por los jóvenes.
Sin embargo, hay grandes diferencias según las regiones que se analicen, habiendo una brecha de 31 puntos porcentuales entre la comunidad con mayor porcentaje de personas con estudios terciarios, País Vasco, con un 56%, y la de menor porcentaje, Ceuta, con un 25%. Según dicho estudio, esto refleja «la diferencia en las condiciones económicas y los patrones de migración interna».
El 28% de los jóvenes solo tiene la ESO.
Si bien el nivel educativo ha ido en aumento desde comienzos de siglo, España flojea en los niveles intermedios de enseñanza.
En 2021, el 27,8% de los jóvenes abandonó los estudios teniendo apenas un nivel máximo de Educación Obligatoria Secundaria (ESO). Aun así, el dato mejora significativamente si se compara con el de hace diez años (era del 34,6% en 2011), aunque sigue muy lejos de la media de la OCDE (14,1%) o de los 22 países de la UE analizados en el informe (11,8%).
Sin embargo, se observa un cierto estancamiento en la franja media, ya que únicamente el 23,6% tiene una titulación en Bachillerato o en algún grado medio de segunda etapa de secundaria (la media de la OCDE llega casi al 40% y la de la UE supera el 42%).
El 20% de los jóvenes son ‘ninis’.
España destaca también respecto al resto de países en la proporción de jóvenes de entre 18 y 24 años que ni estudian ni trabajan, los conocidos como ‘ninis’.
Según el documento, el 19,2% de los jóvenes españoles ni estudia ni trabaja, muy por encima del 15% de la media de la OCDE y del 13% de los 22 países de la UE incluidos en el estudio. El porcentaje se eleva hasta el 25,8% si se contempla la franja de edad siguiente, de 25 a 29 años (la media de la OCDE fue del 17,6% y la de los países europeos del 16,8%).
Nuestro nivel de gasto en educación es inferior al de los países de nuestro entorno.
Noruega invierte en educación secundaria un 51% más que España, Alemania invierte en este nivel un 35% más que España y, Francia, un 26%.
El gasto por estudiante en España es inferior a la media de la OCDE y de la UE22. El gasto total por estudiante en España en 2019 fue de 10.694 dólares, mientras la media de la OCDE fue de 11.990 dólares y la de la UE22 de 12.195 dólares.
4.2. ¿Qué nos dice el informe PISA?
PISA son las iniciales de Programme for International Student Assessment, es decir, Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes.
Las pruebas PISA tienen las siguientes características:
– Las realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE),
– Comenzaron en el año 2000, se llevan a cabo cada 3 años
– Evalúan competencias en lectura, ciencias y matemáticas, y cada año enfatiza una de las tres
– Examinan a estudiantes de 15 años, independientemente del curso en el que estén,son voluntarias y se presentan más de 60 países del mundo, sean o no de la OCDE
– Son exámenes que duran dos horas.
Los principales aspectos de los resultados de la última edición de PISA, cuyo trabajo de campo se realizó en la primavera de 2022, los comentamos a continuación:
España ha obtenido en esta ocasión sus peores resultados desde que la prueba educativa, la más importante del mundo, empezó a publicarse en el año 2000.
La caída ha sido generalizada, con un descenso medio de los países de la OCDE, de 17 puntos en matemáticas, 11 en lectura, y 4 en Ciencias, y una caída aún más acusada en la Unión Europea, con bajadas medias de 20, 14 y 6 puntos respectivamente.
En esta octava edición han participado 690.000 estudiantes de 15 y 16 años, de 81 países, 30.800 de ellos españoles. Los exámenes se realizaron en la primavera de 2022, con un año de retraso debido a la pandemia,.
El descenso general de los resultados se explica en gran medida por el covid, que afectó al funcionamiento del sistema educativo, en mayor o menor grado, durante tres cursos. El informe apunta que los descensos globales en el rendimiento educativo no se deben, probablemente, solo a la pandemia y no encuentra una relación directa entre la duración de los cierres escolares generales adoptados por los países y sus resultados.
– Los alumnos españoles del último curso de la ESO han bajado 8 puntos en matemáticas respecto a la edición anterior, de 2018, hasta quedarse en 473.

Las matemáticas han sido los conocimientos más perjudicados, tanto globalmente como en España, porque son los que más requieren el acompañamiento directo del profesor y en los que más difícil resulta para los alumnos aprender por su cuenta o con ayuda de sus familias.
– Los españoles han retrocedido tres puntos en comprensión lectora hasta los 474, quedando por debajo de las medias de la OCDE y de la UE.
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Nuestros compatriotas han subido dos puntos en ciencias, hasta los 485, quedando empatados con la media de la OCDE y ligeramente por encima de la de la UE.

Por países Singapur, Japón y Corea en cabeza

Una decena de países, casi todos asiáticos, han logrado, pese al contexto, mejorar sus resultados. Es el caso de Singapur, que ha subido 6 puntos en matemáticas y vuelve a quedar en primera posición en las tres pruebas.
Le siguen Japón y Corea, que también han experimentado subidas.
El primer informe PISA postcovid refleja un aumento de la distancia entre los países asiáticos avanzados, que ya ocupaban las primeras posiciones, y el resto.
El primer país europeo, y cuarto del mundo, Estonia, ha perdido 13 puntos en matemáticas (hasta los 510), 12 en lectura y cuatro en ciencias.
Estados Unidos también ha bajado, sobre todo en matemáticas (13 puntos, hasta los 465), una competencia en la que queda por debajo del promedio de la OCDE (que es de 472).
Latinoamérica no retrocede tanto en PISA como cabría esperar a la vista de la manera en que muchos de los países afrontaron educativamente el covid, con cierres escolares muy prolongados.
En definitiva, los resultados obtenidos por nuestro país deben ser considerados como bastante decepcionantes, teniendo en cuenta que son los más bajos desde 2000 en matemáticas y en ciencias, con una importante caída de 12,4 y 12,1 puntos respectivamente; y el segundo peor registro de la serie histórica en lectura, bajando 16,5 puntos.
Por otra parte, desde el 2012 ha aumentado de forma relevante el porcentaje de estudiantes que se considera de bajo rendimiento, mientras que se ha reducido significativamente el de estudiantes de alto rendimiento, lo que pone de manifiesto la necesidad de reintroducir los valores del esfuerzo y de la disciplina personal en nuestro sistema educativo.
Además, si partimos de la hipótesis de que todo gasto en educación debería considerarse como inversión, el Informe PISA 2022 destaca que no siempre el nivel de gasto en educación está relacionado con el rendimiento de los alumnos, siendo más importante la eficiencia en el gasto público que el volumen del mismo.La realidad es que, desde 2015, España ha caído 15 puntos en Matemáticas, 22 puntos en Lectura y ocho puntos en Ciencias. Si se revisa la situación de hace una década, en 2012, el descenso ha sido de 11 puntos en Matemáticas, 14 en Lectura y 11 en Ciencias. La OCDE no ha querido comparar con los datos de 2018 porque en su momento hubo «anomalías» en las respuestas de Lectura que ahora hace también extensibles al resto de asignaturas.
5. Conclusiones
Viendo las cifras globales, desde una perspectiva histórica, hemos mejorado mucho en términos de acceso a la educación y nivel adquirido, la cuestión es si lo podemos hacer mejor y en qué medida estamos aprovechando los medios actuales, el talento y las capacidades de nuestra juventud.
La última ley de educación (Lomloe), lejos de solucionar los problemas que tiene España en esta materia, es un auténtico coladero y en lugar de fomentar la cultura del esfuerzo entre los alumnos, traslada la responsabilidad a los profesores, agravando aún más las debilidades que ya veníamos sufriendo en las últimas décadas. Con esta nueva ley se pretende mejorar las 2 grandes asignaturas pendientes de nuestro sistema educativo: la tasa de abandono escolar y la tasa de repetición. Para ello, en lugar de entrar en la raíz del problema, básicamente le pasan la “patata caliente” a los profesores, sin que exista un criterio académico objetivo (como el número de suspensos) y prohíben que se pueda repetir más de una vez. Parece que han aplicado nuestro dicho: “Muerto el perro, se acabó la rabia!” y así arreglar artificialmente de una vez por todas los puntos “que nos sacan los colores” en relación con el resto del mundo.
A los que hemos hecho la EGB no nos cabe en la cabeza ¿cómo se puede dar el título de bachillerato con una asignatura suspendida? o ¿cómo se puede hacer la ebau con una asignatura suspendida? o ¿conceder las becas sin tener en cuenta el expediente académico?
Seguimos siendo víctimas de unos políticos populistas que quieren una educación permisiva, “igualitaria hacia la mediocridad” y «coladero», centrada en el adoctrinamiento y no en el fomento del pensamiento crítico, la cultura del esfuerzo, la excelencia y el desarrollo del talento. Otro tema es el de las innumerables leyes de educación y las transferencias en esta materia a las Comunidades Autónomas, que no han hecho más que agravar esta situación y crear tantos sistemas educativos como autonomías, cada una al albur de sus gobernantes.
Dejando la política a un lado, no destacamos por ser el país más avanzado ni por ser el que más invierte, ni por ser el que ha tenido una mejor evolución en los últimos tiempos.
Somos un país de contrastes, por un lado tenemos el nivel más alto de jóvenes de Europa (solo detrás de Rumanía) que solo tienen el título de la ESO y en “ninis”, y por otra parte somos el país con máyor porcentaje de universitarios de la OCDE y de Europa.
Observando los informes Pisa, que se hacen en los países de la OCDE a los jóvenes de 15 años, no se observan grandes diferencias entre países que sí tienen unas grandes diferencias económicas. Valga como ejemplo el caso de EEUU que no sale particularmente bien en los informes PISA. La cuestión es en qué medida marca cada país la diferencia en sus universidades y sus centros de formación profesional, cuyo impacto no se recoge en estos informes. En este sentido, EEUU cuenta con las mejores universidades del planeta y atrae a ellas al mejor talento del mundo mientras Alemania cuenta con la mejor formación profesional del mundo, en la que se forma la gente que posteriormente acaba en su potente industria. En ambos casos la clave parece estar en invertir en una formación puntera que está pegada a las necesidades de las mejores empresas en cada momento.
Para terminar os dejamos un par de preguntas que esperemos que den lugar a debate en nuestros foros: ¿Creéis que ahora que hay muchos más medios, los jóvenes tienen peor educación que los que estudiamos hace 30 años ? Usando un símil automovilístico: ¿sería lógico pedir a un coche con la tecnología actual las mismas o menores prestaciones que a un coche de hace 30 años?
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