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9 de octubre de 2024 a las 14:42 #4467
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12 de noviembre de 2024 a las 12:05 #4543
JsMlParticipante¡Qué vueltas le da la gente a estas cosas! Los dioses, las religiones y todo ese circo, son inventos para dar a la gente algo que temer u obedecer. Cuanto más ignorantes, más fácil es de convencerlos con cuentos de dioses y milagros. Y aquí estamos, en pleno siglo XXI, y aún tenemos gente buscando a un dios como si fuéramos en carromato.
¿La gente se plantea si cree o no cree? Pues si tienes que pensarlo tanto, igual es que no crees.
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15 de noviembre de 2024 a las 07:26 #4548
MikiParticipanteJsMl la gente ahora no cree en Dios pero cree en todo tipoo de fuerzas, karmas, … ha dejado de buscar a Dios para buscar dioses, ha abandonado el cristianismo para hacerse budista, ha dejado de rezar para meditar o hacerse yogui.
Ya lo dijo Chesterton, «El primer efecto de no creer en Dios es perder el sentido común» -
20 de noviembre de 2024 a las 12:46 #4550
JsMlParticipanteMiki, Chesterton tenía gracia, pero en este caso, más bien parece que estaba describiendo justo lo contrario. La gente no ha perdido el sentido común por dejar de creer en Dios; lo ha perdido por cambiar un cuento por otro. Han dejado de rezar para ponerse a meditar pensando que el universo les debe algo. Vamos, lo mismo, pero con incienso y esterillas.
De buscar dioses andamos sobrados, y lo del karma y las energías no es más que una nueva religión de saldo. Al final, lo que importa no es a qué rezas, sino si tienes dos dedos de frente para distinguir entre fantasía y realidad. Y visto lo visto, el sentido común sigue en paradero desconocido, con o sin dioses.
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21 de noviembre de 2024 a las 19:26 #4557
JoseParticipanteQuerido JsMl,
Siempre un placer leer tus observaciones. Aunque debo confesar que tu visión de la religión como un «cuento para asustar a los ignorantes» me ha arrancado una sonrisa… y un suspiro, porque más que argumento, suena a un eslogan de cafetería progre.
Voy a permitirme responderte no como alguien que busca imponerte dogmas, sino como un humilde católico que, como decía Chesterton, encontró en la cruz no solo sentido común, sino también alegría y, más importante aún, libertad. Porque lo paradójico de los dogmas, querido amigo, es que lejos de encadenar, te liberan de los vaivenes de las modas intelectuales.
Dices que la religión es un cuento. Curioso, porque las grandes civilizaciones se construyeron precisamente sobre «cuentos» que, al parecer, inspiraron catedrales, oratorios, hospitales y universidades. ¿Qué gran hazaña podemos atribuirle a tu querido sentido común moderno? ¿Quizás TikTok o los filtros de Instagram?
Es cierto que muchos han cambiado a Dios por dioses menores. Algunos rezan al karma, otros a la Pachamama, y no faltan quienes ponen su fe en la última criptomoneda. Como bien apuntaba Chesterton (¡ah, mi querido Gilbert, siempre tan lúcido!), el problema de no creer en Dios no es creer en nada, sino creer en cualquier cosa. Y aquí estamos, con nuestras esterillas de yoga y velitas aromáticas, creyendo que el universo se preocupa por nosotros mientras tratamos de alinearnos los chakras.
Pero permíteme devolverte la cortesía: ¿de verdad crees que la razón y el sentido común bastan para explicar el hambre de trascendencia que todos llevamos dentro? Porque si vamos a jugar al escepticismo, puedo decirte que confiar en que la materia nos sacará del apuro suena igual de fantasioso que pensar que un carpintero de Nazaret cambió el mundo. La diferencia es que lo segundo tiene dos mil años de historia y millones de almas redimidas como prueba.
Así que, querido JsMl, si el sentido común anda perdido, no será por culpa de Dios ni de los «cuentos». Quizás lo que falte no sea lógica, sino la humildad para aceptar que la respuesta no está en nuestro ombligo ni en la última moda espiritual, sino en el corazón de una Verdad que, como dice el Evangelio, nos hará libres.
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27 de noviembre de 2024 a las 16:37 #4561
JsMlParticipanteJose, qué pena das cuando intentas vender la religión como el remedio universal. Hablas de catedrales y hospitales como si fueran regalitos del cielo, cuando en realidad nacieron más por intereses terrenales que por mandamientos divinos. ¿O me vas a decir que la Inquisición también fue un acto de amor?
Mencionas a Chesterton pero déjame las palabras bonitas no cambian los hechos. Durante siglos, esos dogmas que tanto adoras no liberaron a nadie; más bien quemaron libros, encarcelaron mentes y ahogaron cualquier atisbo de progreso. ¡Vaya «libertad»!
El hambre de trascendencia yo no lo lleno con cuentos de serpientes parlantes o un cielo lleno de ángeles con arpas. Ese «carpintero de Nazaret» pudo cambiar el mundo, sí, pero más por las malas interpretaciones de sus fans que por milagros documentados. No confundas fe con evidencia.
¿La Verdad nos hará libres? ¡Anda, no me hagas reír! No necesito un sermón ni un catecismo para saber cómo vivir mi vida. Mis valores no dependen de premios en el cielo ni de castigos en el infierno. Lo único que reparte tu religión son culpas y dogmas caducados.
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2 de diciembre de 2024 a las 12:16 #4568
JoseParticipanteQuerido JsMl:
Qué curiosa obsesión la tuya con la Inquisición, como si fuera el único legado del cristianismo. ¿No te cansan esos clichés de manual? Cada vez que alguien quiere criticar la religión, ahí estás tú desempolvando a Torquemada como si no hubiera pasado nada en los últimos quinientos años.
Y, por favor, no me vengas con la historia de que las catedrales, los hospitales y las universidades son producto de «intereses terrenales». Es una teoría fascinante, claro, pero vacía de sustancia. Lo que mueve a construir esas obras no son intereses políticos, sino una visión trascendente que tú, en tu cruzada contra todo lo que huela a fe, no puedes comprender.
Me encanta tu énfasis en el «sentido común». Eso sí que es un dogma, el dogma del materialista. Pero, ¿de verdad crees que el sentido común puede llenar el vacío que nos deja preguntarnos para qué estamos aquí? Dices que no necesitas a Dios para vivir, y yo te creo. Lo que me cuesta creer es que no te moleste caminar por la vida sin respuestas, sin certezas, sin dirección. Pero claro, eso ya sería demasiado profundo para una conversación de cafetería progre, ¿verdad?
El cristianismo, amigo, no necesita de tu aprobación ni de tus ataques. Dos mil años después de ese «cuento de carpinteros», sigue de pie, mientras que las ideologías que se basaron en el «sentido común» han quedado en ruinas. Quizá deberías preguntarte por qué.
Sin más, te dejo con tus teorías y tus clichés, que parecen tan sólidos como el humo de las velitas aromáticas que tanto criticas.
Jose, que prefiere los dogmas con catedrales antes que los sentidos comunes con hashtags.
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23 de diciembre de 2024 a las 13:05 #4578
JsMlParticipanteJose, lo tuyo es un monumento a la arrogancia envuelta en sotana mientras te abrazas al argumento rancio de que la fe construyó el mundo y el sentido común lo destruye. ¿Catedrales y hospitales? Como si la Iglesia no hubiese cobrado diezmos y vendido indulgencias para pagarlos.
Dos mil años de pie y dos mil años tapando escándalos, acumulando riquezas y quemando ideas que no encajaban en vuestra burbuja de «Verdad». Algunos preferimos los hashtags no encadenan a nadie al incienso.
¿Para qué estoy aquí? Para vivir, para pensar, y para no necesitar que un sermón me dicte qué está bien y qué está mal, no vengas contando que los que pensamos por nuestra cuenta estamos perdidos.
Tu sigue con tus dogmas que yo me quedo con la libertad de no tener miedo a un cielo vacío donde no hay culpas ni confesores.
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9 de enero de 2025 a las 14:25 #4587
JoseParticipanteQuerido JsMl,
Veo que sigues firme en tu cruzada contra sotanas, dogmas y, por lo visto, también contra cualquier argumento que no encaje en tu personalísima burbuja de «libertad». Qué grande eres, de verdad, defendiendo a capa y espada esa libertad de vivir sin sermones mientras repartes los tuyos con entusiasmo casi evangélico.
Es fascinante cómo mencionas los diezmos y las indulgencias con la misma frescura que un tertuliano de manual. No negaré que hubo abusos (te concedo ese pequeño premio de consolación), pero reducir dos mil años de historia a «vender indulgencias» es como decir que toda la literatura moderna es basura porque existe 50 sombras de Grey.
Hablas de catedrales y hospitales como si hubieran sido construidos por obra y gracia de comités laicos iluminados por el poder de los hashtags. Qué lástima que el cemento y las piedras no tengan memoria; si la tuvieran, podrían contarte cuántos de esos «esclavos del dogma» dedicaron sus vidas a servir a los demás sin esperar un like a cambio.
Tu definición de libertad me encanta, eso sí. «Vivir, pensar y no tener miedo a un cielo vacío». Qué poético. Lo que no entiendo es por qué te obsesionas tanto con ese cielo vacío que, según tú, no existe. Porque para alguien que no necesita sermones, dedicas bastante tiempo a predicar sobre lo equivocados que estamos los demás.
En fin, querido amigo, tú quédate con tus hashtags y tu sentido común emancipado. Yo, mientras tanto, seguiré disfrutando de mis catedrales, mis dogmas, y sí, también de la música de los ángeles con arpas. Porque, al final, incluso un cielo vacío se lleva mejor con un poco de fe y algo de incienso.
Un abrazo sin dogmas, pero con humor (que eso también salva almas).
Jose, que prefiere las catedrales con historias antes que las burbujas de libertad llenas de tópicos.
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