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¿Quieres estar a la última en la gestión de tu patrimonio? El riesgo total y las masas patrimoniales

En este artículo vamos a hablar de los últimos conceptos para gestionar de la mejor manera nuestro patrimonio en cualquier momento de nuestra vida y a lo largo de toda ella.

Aunque trataremos términos que están a la última en la gestión patrimonial, los vamos a explicar de forma muy sencilla para que los pueda entender fácilmente cualquier persona ajena a este mundillo. 

Como sabéis, en Barua insistimos machaconamente en que el patrimonio es como la salud, puedes acudir puntualmente a los especialistas, pero al final, si quieres que te vaya bien y tener los menores sustos posibles, tienes que formarte, informarte y hacerte responsable de tu patrimonio. Lejos de ser algo difícil, es puro sentido común si conoces los principales conceptos y cómo manejarlos. En este artículo te los contamos con todo detalle.

Para gestionar bien tu patrimonio lo primero que tienes que hacer es entender que lo conforman todos tus activos, tanto financieros como no financieros (inmobiliarios, empresariales, profesionales…) y todas las deudas que los financien o contingencias que pesen sobre ellos (recuerda nuestro artículo sobre el  Patrimonio Neto). 

Una vez que tienes claro cuál es tu patrimonio actual, tienes que fijar tus objetivos vitales, personales y familiares, en qué fechas aproximadas te gustaría conseguirlos y cómo puedes poner a trabajar tu patrimonio para lograrlo.

Como bien sabemos, la rentabilidad es función del riesgo que estamos dispuestos a asumir. En este sentido tenemos que tener en cuenta tanto la rentabilidad del conjunto de nuestro patrimonio en su totalidad, como el riesgo total del mismo. Así que vamos a empezar por adentrarnos en el concepto de riesgo total.

1. EL CONCEPTO DE RIESGO TOTAL

El primer error que se suele cometer, incluso a nivel de asesores patrimoniales profesionales, es contemplar únicamente el riesgo Financiero, es decir, el que proviene de las inversiones financieras, sin tener para nada en cuenta el riesgo que estamos asumiendo en el resto de nuestras inversiones no financieras, en las deudas que tenemos contraídas y en nuestra actividad laboral o profesional o aquella que sea la fuente principal de nuestros ingresos. Este concepto de riesgo total también debe incluir la concentración de nuestras inversiones y la correlación entre nuestros ingresos y nuestras inversiones. 

Siempre deberíamos pensar en el «Riesgo Total» en su conjunto, éste sería el riesgo que cada persona o unidad familiar asumen en su patrimonio y en su vida en cada momento, y como decíamos lo compondrían:

a) el  riesgo de nuestras inversiones financieras 

b) el  riesgo de nuestras inversiones inmobiliarias

c) el riesgo de nuestras inversiones empresariales 

d) el riesgo de nuestras inversiones en cualquier otro tipo de activo, inversiones alternativas (bitcoins, etc..) etc..

e) el riesgo de nuestra actividad laboral o profesional o la que sea nuestra fuente principal de ingresos

f) nuestro nivel de Endeudamiento (no es lo mismo tener un patrimonio neto de 300.000 € formado por un activo de 1MM€ y una deuda de 700.000€, que tener el mismo patrimonio neto sin ninguna deuda)

g) la Concentración de nuestros activos 

h) la Iliquidez de nuestros activos

i) la correlación entre nuestra fuente principal de ingresos y nuestros principales activos

Nos detenemos un minuto en aquellos elementos del Riesgo Total que creemos que merecen una mención especial por ser subestimados en muchas ocasiones:

– Riesgo País: no lo hemos tratado como un riesgo específico pero por su importancia merecería la pena dedicarle un apartado, entendido como el riesgo de concentración de tus inversiones y también de tus ingresos, en un mismo país. No tiene sentido que tengas tu vivienda, tu trabajo, tus inversiones financieras (acciones y bonos), tus negocios, etc… todas en el mismo país.

– Endeudamiento y capacidad de pago de la deuda: los mayores batacazos patrimoniales y los más irreversibles se producen cuando tenemos un elevado porcentaje de deuda. Es relativamente fácil monitorizarla con unos pocos ratios, por ejemplo: coste del servicio de la deuda anual/ingresos anuales, deuda viva/ activos totales, deuda viva/activos líquidos, deuda a c/p / activos líquidos, deuda a l/p / inmovilizado etc…

– Riesgo de nuestros Ingresos actuales y futuros: que hoy te vaya muy bien, no significa que te vaya a ir muy bien mañana, aparte de la edad que tengas y cuántos años de vida útil laboral te puedan quedar. Esto se puede valorar con un grado de confianza en tus ingresos actuales: bajo, medio, alto y nº de años para tu jubilación o cuántos años crees que puedes mantener un determinado nivel de ingresos (deportistas, actores, etc…).

– Correlación entre nuestra fuente principal de ingresos y nuestros principales activos: es otro principio fundamental de diversificación, si trabajas en banca no tengas todo tu ahorro invertido en acciones de bancos, si trabajas en inmobiliario, no tengas todo tu ahorro invertido en inmuebles, si trabajas en tu propio negocio (bar, taxi, gestoría, despacho de abogados, tienda, consulta médica, etc…), no tengas todos tus ahorros invertidos en el mismo, porque estarás duplicando los riesgos. La recomendación es que inviertas tus ahorros en activos con una baja correlación con tus fuentes principales de ingresos. 

Es importante recordar que el Riesgo Total no es igual a la suma aritmética del riesgo individual de cada uno de los activos. Para llegar a medir adecuadamente el Riesgo Total tenemos que tener en cuenta las correlaciones entre cada uno de los activos que componen nuestro patrimonio. Como bien predican las teorías de construcción de carteras, que lógicamente son directamente aplicables a la construcción de nuestro patrimonio, sólo deberíamos incluir en nuestro patrimonio un activo, si mejora el binomio rentabilidad/riesgo del mismo en su conjunto.

Podemos alargarnos en fórmulas matemáticas, pero creemos que no es necesario porque es puro sentido común, una adecuada diversificación de los activos y por tanto de los orígenes potenciales de riesgo, hace que nuestro patrimonio resista mejor los posibles embates que tengamos que afrontar, es decir, que nuestros elementos patrimoniales tengan comportamientos contrapuestos ante determinadas situaciones de riesgo. De esta forma siempre tendremos una rentabilidad peor que la del mejor de nuestros activos, pero a cambio, el riesgo de perder valor en nuestro patrimonio será menor. No se trata de ganar el máximo posible, sino de ganar el máximo posible asumiendo el nivel de riesgo que para nosotros es adecuado, preservando nuestro patrimonio y cumpliendo nuestros objetivos vitales. Si tenemos todos los huevos en la misma cesta y se cae la cesta, mal asunto…

Se puede generar una medida de Riesgo Total usando las matemáticas (la desviación típica del conjunto del patrimonio) pero si quieres algo más sencillo e intuitivo nos puede servir con clasificar los principales elementos de nuestro patrimonio en forma de «Mapa de calor” o poniéndoles un “semáforo” rojo, verde o amarillo en función del riesgo que percibimos en cada uno de ellos. Otra herramienta que se suele usar con este mismo objetivo es la Matriz Concentración / Riesgo / Iliquidez, en la que representamos nuestros activos (en % que representan sobre nuestro activo total), su nivel de riesgo y su nivel de iliquidez.

Usemos la medida que usemos, lo fundamental es que nos sirva de una forma visual e intuitiva para entender nuestro Riesgo Total, los componentes del mismo (todos ellos) y su interrelación.

Como decíamos anteriormente, el principal error que se suele cometer, incluso entre profesionales del asesoramiento patrimonial es contemplar solo el  Riesgo de las Inversiones Financieras, que en la mayoría de los casos, es una pequeña parte del Patrimonio

Además la única manera de evaluar si estamos tomando las decisiones correctas a nivel del Patrimonio en su conjunto, es ver si la rentabilidad del Patrimonio en su conjunto es la correcta para el riesgo que estamos asumiendo en su conjunto, viendo su rentabilidad / riesgo total.

La gestión patrimonial es pura gestión de Riesgos, el riesgo no es malo, ni mucho menos, sin riesgo no hay rentabilidad, el objetivo es que seamos conscientes de los riesgos que estamos asumiendo, de lo que suponen, de cómo se pueden gestionar y de la rentabilidad que deberíamos esperar para cada nivel de riesgo. No se trata de no asumir riesgos, sino de que no veamos cómo nuestro patrimonio desaparece por un factor de riesgo que no habíamos tenido en cuenta, simplemente por no haber hecho un análisis básico de nuestros riesgos.

A la hora de gestionar nuestro patrimonio, otro factor fundamental que tenemos que tener en cuenta para decidir el nivel de riesgo que queremos asumir es qué nivel de gastos (nivel de vida) nos podemos permitir sin deteriorar el valor de nuestro patrimonio en el tiempo, dado nuestro perfil de riesgo total.

En definitiva, tenemos que encajar muy bien los siguientes factores: nuestro patrimonio en conjunto, el nivel de riesgo total que estamos dispuestos a asumir, nuestros objetivos vitales y el nivel de gastos que queremos mantener (nivel de vida) sin que se resienta el valor de nuestro patrimonio en el tiempo. La gestión de nuestro patrimonio no es más que el arte de mantener la armonía y equilibrio entre todos ellos.

2. LOS “BUCKETS”: EL “ÚLTIMO GRITO” PARA QUE GESTIONES TU PATRIMONIO

El término inglés “Bucket» significa “balde, cubo” en español y en terminología de gestión patrimonial, se refiere a una masa patrimonial que tiene unas determinadas características que ahora detallaremos.

El concepto de Buckets o masas patrimoniales, aunque ahora esté muy en boga, lo hemos utilizado con más o menos bombo desde hace por lo menos 25 años y entendemos que a nivel conceptual es tan antiguo como la propia existencia del hombre, ya que es puro sentido común. 

Se trata de un término americano que sirve para agrupar diferentes elementos patrimoniales (activos de diferentes tipologías, financieros y no financieros (acciones, bonos, inmuebles, negocios, materias primas, suelos,  criptomonedas etc..)), según el riesgo que les atribuimos, su nivel de liquidez y la vocación con la que los mantenemos en nuestro patrimonio. 

Los Buckets nos permiten simplificar el análisis de los principales elementos patrimoniales y sus riesgos y dar recomendaciones en relación al equilibrio entre las diferentes masas patrimoniales (buckets), así como poder hacer un seguimiento de las mismas. Podríamos decir que nos ayudan a conseguir los objetivos de la Matriz Concentración/Riesgo/Iliquidez, de manera más simple.

Habitualmente se suelen usar tres Buckets, en función del nivel de riesgo, liquidez y vocación con los que se mantienen los diferentes elementos patrimoniales. En inglés se les suele llamar “Personal Risk bucket”, “Market Risk bucket”  y “Aspirational Risk bucket”

Las fronteras entre los mismos son en cierta medida subjetivas, debido a la diferente percepción que tenemos las personas de los diferentes riesgos y por la diferente vocación con la que invertimos en los diferentes activos.

A continuación detallamos estos 3 buckets usados tradicionalmente, tiramos de la literatura en inglés para no perder matices con la traducción:

– Personal Risk Bucket: Here, the goal is protection from poverty or a dramatic decrease in lifestyle. The desire is to achieve almost certainty of protection. Allocations to this bucket limit loss but yield below-market rates of return. This bucket is where the person would allocate his or her home (primary residence), certificates of deposit, Treasury bills, and other “safe haven” investments.

– Market Risk Bucket: Here, the objective is to maintain the current standard of living, to have a high likelihood of maintaining the current status quo. Allocations to this bucket provide average risk-adjusted market returns. This bucket is where the person would allocate his or her stock and bond portfolio.  

– Aspirational Risk Bucket: Here, the goal is the opportunity to increase wealth substantially, to have the possibility of moving upward in the wealth spectrum. Allocations to this bucket are expected to yield above-market returns but with substantial risk of loss of capital. This bucket is where the person would allocate his or her concentrated positions, including privately owned businesses, investment in real estate, concentrated stock positions, stock options, and the like. 

Fuente: CFA Institute. 

En nuestra opinión, el planteamiento de los Buckets ofrece una solución sencilla a un tema complejo y nos permite agrupar y mezclar diferentes clases de activos, de una manera fácil de comprender y poder hablar sobre Riesgos, iliquidez, equiliibrio entre masas patrimoniales, etc… sin entrar en grandes complejidades.

La única discrepancia que mantenemos con los americanos es que en nuestra opinión tu vivienda habitual debería formar parte del “Market Risk Bucket” en vez del “Personal Risk Bucket”, que es donde la suelen clasificar. Su enfoque es: me da igual lo que pase con el precio de mi vivienda porque tengo que vivir en algún sitio y no puedo irme a vivir a un bono. En España creemos que el enfoque es diferente porque la vivienda es el principal vehículo de ahorro, por este motivo la vemos más en el Market Risk Bucket.

Para que se entienda un poco mejor, adjuntamos un ejemplo de uso de “Buckets”:

Fuente: CFA Institute

Como vemos, los americanos detraen las deudas de cada activo, es decir, restan lo que nos falta de pagar de la hipoteca, del valor actual de nuestra vivienda, y así sucesivamente con cada activo y la deuda correspondiente que lo financia, ya que hablan en términos de Wealth (patrimonio neto) y no de Assets (activos).

3. CAPITAL PRIMARIO Y CAPITAL EXCEDENTARIO.

Para finalizar con la última vuelta de tuerca, este diálogo de los Buckets nos lleva a dos conceptos interesantes como son el Capital Primario y el Capital Excedentario, que encajan muy bien con el concepto de “Guardadito” (del que ya hemos hablado en otro de nuestros artículos sobre el peligro del exceso de confianza) y el equilibrio entre masas patrimoniales.

Ponemos también sus definiciones directamente en inglés para no perder matices con la traducción:

Primary Capital: it comprises allocations to his or her personal and market risk buckets that are at least sufficient to provide for the owner’s lifetime spending needs.

Surplus Capital: the excess of capital once the primary capital is reached. This money could be used for the aspirational risk bucket.

Fuente: CFA Institute

Es decir, en primer lugar calculas cuánto dinero necesitas para vivir de acuerdo con el nivel de vida que a tí te gustaría mantener y cómo deberías invertirlo para que obtengas el rendimiento que necesitas (Capital Primario) y si todavía tienes capital en exceso (Capital Excedentario), todo o parte de este último lo podrías destinar al “Aspirational Risk Bucket”. O leído de otra forma, aunque perdiera todo el Surplus Capital, siempre podría mantener el nivel de vida que deseo gracias al Primary Capital.

Sabemos que puede sonar un poco a “referencias circulares” pero pensamos que tanto los conceptos de masas patrimoniales como de capital primario y excedentario, son útiles para entender bien la composición de los diferentes elementos que forman nuestro patrimonio, sus riesgos individuales y el riesgo conjunto de todos ellos a la vez, ayudarnos a establecer nuestros objetivos vitales y evaluar qué políticas de inversión debemos implementar para poder lograrlos con un nivel adecuado de riesgo total según nuestras preferencias.

En conclusión, desde Barua insistimos en que cada persona se eduque al menos en los conceptos fundamentales de la gestión de patrimonios, de manera que aunque lógicamente pueda recurrir al asesoramiento de expertos, maneje con cierta soltura los básicos de esta disciplina, porque nadie se va a ocupar mejor de tu propio patrimonio que tú mismo.

Esta es solo nuestra opinión desde Barua. Como siempre decimos, Barua es tu Comunidad, y te invitamos a que compartas tu opinión en el apartado “Deja tu comentario” al final de esta página o en el Foro correspondiente en la sección de Foros.

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