Para gestionar bien tus ahorros y tu patrimonio tienes que conocer bien los peligros a los que te enfrentas. Es lo que se conoce como gestión de riesgos. En este artículo te damos las claves para que evites los errores más comunes y manejes tu dinero como los expertos.
Forma parte de la sabiduría popular el consejo de “No poner todos los huevos en la misma cesta”, como principal forma de evitar correr riesgos innecesarios.
En este sentido uno de los modelos más famosos y utilizados de valoración de empresas como es el CAPM (Capital Asset Pricing Model), establece la relación entre la rentabilidad de una inversión y su riesgo. Dicho modelo hace una clara distinción en los riesgos de una inversión:
- el riesgo específico o diversificable, que es el riesgo intrínseco del activo (las expectativas, resultados y gestión de la compañía). Este riesgo se reduce con una adecuada diversificación de activos
- el riesgo de mercado o no diversificable, como son los riesgos que dependen de otros factores distintos a la propia compañía: las situaciones económicas generales, sectoriales o geográficas, los tipos de interés, los tipos de cambio, los niveles de inflación, temas políticos o regulatorios, o el comportamiento psicológico de los inversores, entre otros
Según este modelo, sólo el riesgo no diversificable debe ser recompensado y por tanto un inversor no debería asumir ni ser compensado por tomar un riesgo que sea diversificable.
Todo esto parece de sentido común y de primaria de gestión de inversiones, sin embargo, la falta de una adecuada diversificación sigue siendo la principal razón por la que la gente pierde el dinero que invierte.
A continuación describimos los principales errores que se cometen a la hora de no diversificar adecuadamente nuestro patrimonio:
– Error nº 1: invertir tus ahorros en la fuente principal de tus ingresos
¿Habéis pensado alguna vez por qué algunas de las principales fortunas que son los máximos accionistas y fundadores de una gran empresa cotizada en bolsa, invierten sus dividendos y resto de ingresos en inmuebles de alta calidad en las mejores zonas de las ciudades más importantes?
La razón es sencilla. Cuando la inmensa mayoría de tu patrimonio lo representa una única empresa cotizada, la mejor forma de diversificar tus riesgos es invertir en propiedades inmobiliarias lo más conservadoras posibles. Como su correlación es baja con tu negocio principal, ante una crisis o un mal ciclo en tu negocio, tendrás el valor refugio de tus inmuebles.
El motivo por el que este tipo de grandes fortunas invierten tanto en inmuebles conservadores no es porque les gusten especialmente, sino porque tienen la menor correlación con la evolución de su negocio, y de esta forma consiguen reducir el riesgo del conjunto de su patrimonio.
También debemos tener en cuenta que la correlación entre activos se ha incrementado en las recientes crisis desde la quiebra de Lehman en 2008. Estas son algunas razones que lo explican :
- En momentos de crisis, los activos fluctúan en base a noticias macroeconómicas, perdiendo peso las valoraciones fundamentales de los mismos.
- La iliquidez que se produce en los momentos de pánico genera un incremento de la volatilidad, además de una sobrerreacción de los precios, al no existir apenas demanda y haber un exceso de oferta. Esto hace que los problemas se trasladen también a activos conservadores pero más líquidos.
- La globalización de la economía incrementa la interdependencia de las geografías y facilita el contagio de los impactos entre los distintos países.
Otra manera de describir este mismo error es invertir tu ahorro en acciones de la misma compañía para la que trabajas o en el mismo sector en el que trabajas. Por el contrario, lo lógico sería invertir tus ahorros en aquello que tenga la menor correlación con la compañía en la que trabajas o con tu fuente principal de ingresos. Si trabajas en un banco español, no tiene sentido que inviertas tus ahorros en acciones de ese mismo banco o de otros bancos españoles. Lo lógico sería que invirtieras en bonos o acciones extranjeras de otros sectores con la menor correlación posible. Este problema es todavía más grave cuando además de invertir en las acciones de la empresa en la que trabajas, lo haces endeudándote, es decir, no directamente con tus ahorros sino a través de créditos.
– Error nº 2: riesgo País
De igual manera, si gran parte de tu patrimonio lo forman inmuebles en España, no tiene sentido que tu patrimonio financiero lo inviertas en acciones y bonos españoles. Deberías invertir en mercados extranjeros que diversifiquen el riesgo que estás asumiendo en España. Este concepto es lo que se conoce como Riesgo País. Si vives en España, trabajas para una compañía que te paga con lo que vende en España y eres propietario de una vivienda en España, dado que tienes concentrados tus riesgos en España, no tiene ningún sentido que tus ahorros los inviertas también en bonos o acciones españolas. Diversifica e invierte tus ahorros en bonos, acciones y fondos de inversión de otras geografías distintas a la tuya. Trata de disminuir tu riesgo país.
– Error nº 3: familiaridad con lo que invertimos
Otro aspecto a tener en cuenta cuando hablamos de riesgos es que normalmente la percepción del riesgo tiene que ver con lo familiarizados que estamos con la inversión en cuestión. Si es algo que conocemos muy bien, nuestra percepción del riesgo suele ser inferior, y sucede lo contrario para las inversiones con las que no estamos familiarizados. Por esta razón solemos concentrar nuestras inversiones en aquello que mejor conocemos, sin darnos cuenta que con esa actitud estamos aumentando el riesgo de nuestras inversiones en lugar de diversificarlo.
– Error nº 4: iliquidez
Además de una adecuada diversificación, otro aspecto que tienes que tener muy en cuenta es el riesgo de iliquidez. Intenta buscar un equilibrio entre aquellas inversiones que son más líquidas y las que lo son menos, para a la vez que diversificamos nuestros riesgos, no pongamos en peligro nuestra liquidez. Como se suele decir, ninguna empresa quiebra debido a su balance. Todas quiebran porque su caja no puede atender sus obligaciones de pago. Lo mismo ocurre con las personas. Ocúpate siempre de generar liquidez para atender tus compromisos.
En conclusión, reflexiona sobre cómo puedes conseguir un patrimonio equilibrado con inversiones lo más diversificadas posibles (renta variable internacional referenciada a grandes índices, bonos de emisores distintos a los de tu propio país, divisas distintas a la tuya, inversiones inmobiliarias, capital riesgo, energías renovables, arte) e invierte un poco en cada una de ellas.
Recuerda que las cosas más inesperadas ocurren cuando tenemos un exceso de confianza. Si repasas cuántas de las principales empresas a nivel mundial de hace 30 años siguen en pié o con el mismo protagonismo, te darás cuenta que la mayoría de ellas han desaparecido o pasado a un segundo plano.
No olvides que las principales quiebras empresariales y de grandes fortunas suelen tener dos factores en común: concentración de las inversiones y exceso de endeudamiento.
Nunca te “calientes” con una inversión por muy familiarizado que estés con ella y por muy claro que lo veas. Limita siempre tu exposición a ella a un determinado porcentaje máximo que nunca represente la mayoría de tu patrimonio.
Recuerda la máxima de que si te quieres hacer rico, concentra tu inversión y reza para que tenga una rentabilidad extraordinaria, pero si quieres conservar lo que ya tienes, diversifica adecuadamente para mantenerlo a lo largo del tiempo.
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