Querido JsMl:
Qué curiosa obsesión la tuya con la Inquisición, como si fuera el único legado del cristianismo. ¿No te cansan esos clichés de manual? Cada vez que alguien quiere criticar la religión, ahí estás tú desempolvando a Torquemada como si no hubiera pasado nada en los últimos quinientos años.
Y, por favor, no me vengas con la historia de que las catedrales, los hospitales y las universidades son producto de «intereses terrenales». Es una teoría fascinante, claro, pero vacía de sustancia. Lo que mueve a construir esas obras no son intereses políticos, sino una visión trascendente que tú, en tu cruzada contra todo lo que huela a fe, no puedes comprender.
Me encanta tu énfasis en el «sentido común». Eso sí que es un dogma, el dogma del materialista. Pero, ¿de verdad crees que el sentido común puede llenar el vacío que nos deja preguntarnos para qué estamos aquí? Dices que no necesitas a Dios para vivir, y yo te creo. Lo que me cuesta creer es que no te moleste caminar por la vida sin respuestas, sin certezas, sin dirección. Pero claro, eso ya sería demasiado profundo para una conversación de cafetería progre, ¿verdad?
El cristianismo, amigo, no necesita de tu aprobación ni de tus ataques. Dos mil años después de ese «cuento de carpinteros», sigue de pie, mientras que las ideologías que se basaron en el «sentido común» han quedado en ruinas. Quizá deberías preguntarte por qué.
Sin más, te dejo con tus teorías y tus clichés, que parecen tan sólidos como el humo de las velitas aromáticas que tanto criticas.
Jose, que prefiere los dogmas con catedrales antes que los sentidos comunes con hashtags.