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23 de diciembre de 2024 a las 10:57 #4576
JoseParticipanteLa Comisión Europea, en su incansable cruzada por salvarnos de nosotros mismos, tuvo a bien proponer hace un tiempo una guía interna para sus funcionarios. Una joya de la creatividad institucional que sugería evitar palabras que pudieran herir sensibilidades, como “Navidad”. Sí, han leído bien. Según la UE, felicitar la Navidad podría ser “discriminatorio” para los no cristianos, por lo que la fórmula preferida sería un neutro y desabrido “Felices fiestas”.
Y ahí no quedó la cosa. La guía también recomendaba desterrar el clásico “señoras y señores” y nombres tan ofensivos como María y Juan. Tal vez en algún despacho de Bruselas pensaron que llamar a alguien María podría ser una forma velada de opresión patriarcal. O que nombrar a Juan era poco inclusivo porque… bueno, porque sí.
El documento, por suerte, se filtró y acabó en la papelera. Pero no nos engañemos: aunque la guía no se adoptó oficialmente, la intención era clara. Y es que en el mundo de lo políticamente correcto, el camino al absurdo está siempre bien pavimentado.
Volvamos a la Navidad, o mejor dicho, a esas “fiestas” cuya naturaleza exacta nadie parece querer explicar. Porque, claro, si no puedes felicitar la Navidad por miedo a ofender, ¿qué celebras exactamente? ¿La llegada del invierno? ¿El fin de la cosecha? ¿El aniversario del primer borrador de la guía de estilo de Bruselas? Lo curioso es que el propio concepto de “fiestas” implica que algo se celebra. Y ese “algo”, nos guste o no, son las Navidades, que en su raíz cristiana conmemoran el nacimiento de Jesús.
Por supuesto, si no eres cristiano y no quieres celebrar la Navidad, fantástico. Quédate en casa, disfruta de los días libres y no felicites nada. Pero lo que resulta delirante es pretender que todos celebremos algo indefinido para que nadie se sienta excluido. Es como montar una fiesta de cumpleaños y no mencionar al cumpleañero para no herir susceptibilidades.
La paradoja es que estas fechas, más allá de su origen religioso, se han convertido en un tiempo universal para la familia, la solidaridad y la convivencia. Entonces, ¿por qué tanto miedo a llamarlas por su nombre? ¿No sería más razonable respetar las tradiciones sin obligar a nadie a seguirlas?
Pero no, parece que en Bruselas se han empeñado en reinventar la rueda. Al final, nos quedamos con una felicitación tan insípida que lo mismo vale para un funeral, un cumpleaños o el lanzamiento de una nueva moneda conmemorativa de la UE.
Así que, con vuestro permiso, yo seguiré diciendo “Feliz Navidad”. Si a alguien le molesta, que lo celebre como quiera o que no lo celebre en absoluto. Pero, por favor, que no nos obliguen a todos a fingir que no sabemos qué estamos celebrando.
Porque, como decía mi abuela, si todo es para todos, al final no es para nadie.
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23 de diciembre de 2024 a las 13:06 #4580
JsMlParticipanteMenudo escándalo montas, como si la guía de estilo esa hubiera sido un decreto imperial. Fue un borrador, se descartó y aquí seguimos, diciendo «Feliz Navidad» sin que nadie nos ponga un bozal. ¿Te molesta que otros prefieran Felices fiestas? Pues igual a ellos les molesta que tú les endoses la Navidad a la fuerza. Vive y deja vivir!!
Para muchos estas fechas no son más que vacaciones, luces bonitas y regalos. ¿Eso les quita derecho a disfrutarlas o a llamarlas como les dé la gana? Tranquilo que ni Bruselas ni nadie te va a borrar a Jesús del portal. Pero igual estaría bien bajarse del púlpito y aceptar que no todo gira en torno a tus tradiciones.
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26 de diciembre de 2024 a las 10:24 #4583
SodavocParticipanteVaya dramatismo por un borrador que nadie tomó en serio, que ganas de avivar polémicas donde no las hay. Sigues diciendo «Feliz Navidad», ¿no? Pues ya está. Si otros prefieren «Felices fiestas», que lo hagan. No se trata de borrar nada, sino de que cada uno celebre (o no) como le plazca.
La Navidad, como bien dices, ya trasciende lo religioso. Para algunos es familia, para otros luces, y para otros, simplemente días libres. Nadie te quita tu portal ni tus villancicos, pero tampoco hace falta que todos vivan estas fechas como tú. Un poco de flexibilidad no le hace mal a nadie.
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9 de enero de 2025 a las 14:30 #4589
JoseParticipante¡Ah, estimados JsMl y Sodavoc! ¡Qué alegría contar con su lúcida sabiduría, siempre tan prestos a recordarnos que todo es un borrador inofensivo y que no pasa nada, mientras no les toquen sus vacaciones ni sus luces bonitas! Menudo consuelo saber que «Feliz Navidad» sigue siendo una frase permitida, como si nos hicieran el favor de no incluirla en una lista negra de términos proscritos por algún comité de la diversidad lingüística.
Vamos por partes, JsMl. Hablas de «vive y deja vivir», pero te pregunto: ¿quién está realmente dejando vivir aquí? Porque, si uno mira detenidamente la propuesta de Bruselas, no parecía un simpático ejercicio de libre albedrío, sino más bien un manual de reeducación. Claro, fue un borrador, pero ¿qué nos dice que la idea de fondo siga rondando esos despachos europeos? ¿Y qué es eso de que “no todo gira en torno a tus tradiciones”? Pues mira, amigo, si estamos celebrando algo en estas fechas es la Navidad. No la Fiesta de las Luces Bonitas o el Festival del Consumo Desenfrenado. Si no te gusta celebrarla, perfecto, nadie te obliga. Pero fingir que aquí no se celebra nada concreto y llamarlo «las fiestas» es tan ridículo como si en Semana Santa habláramos del «puente de primavera» para no ofender a los alérgicos al polen.
Y a ti, Sodavoc, siempre tan ecuánime y conciliador. Me dices que «no hace falta que todos vivan estas fechas como tú», y no podría estar más de acuerdo. Pero resulta que aquí no estoy exigiendo nada a nadie. Lo que critico es ese empeño institucional en diluir lo que sí se celebra, como si la Navidad tuviera que pedir perdón por existir. Tú dices que la Navidad trasciende lo religioso. Muy bien, estamos de acuerdo. Pero lo que la hace trascendente es precisamente su historia, su tradición y su significado, no un intento burocrático de convertirla en un insípido evento genérico para que no incomode a nadie.
Así que no, no es dramatismo ni ganas de avivar polémicas. Es llamar a las cosas por su nombre. Porque si a la Navidad le quitamos su esencia, ¿qué nos queda? ¿Unas vacaciones descafeinadas y un puñado de luces LED subvencionadas? No, gracias. Prefiero seguir diciendo «Feliz Navidad» con todas las letras. Y si eso incomoda a alguien, bueno, que pruebe a practicar ese «vive y deja vivir» que tan alegremente predica.
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16 de enero de 2025 a las 13:55 #4615
MikiParticipanteLa izquierda en su cruzada de sugerir lo que tenemos que hacer (o cómo felicitar la Navidad) pero indignados porque nos rebelamos a aceptarlo y entonces parece que les estamos imponiendo algo. De risa o de llanto, según se mire.
Nadie quiere endosar la Navidad a la fuerza y Bruselas por supuesto que no me va a quitar el portal. Lo grave es que se planteé en su guía para funcionarios eliminar la palabra Navidad.
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