En este artículo nos hacemos eco de un magnífico documento escrito por Rafael Domenech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, acerca del impacto de la inmigración en el crecimiento económico de España.
Estas son sus principales conclusiones:
– La inmigración ha sido un factor clave en el crecimiento de la economía española tras la pandemia. Su integración laboral, económica y social, y su cualificación requieren una atención prioritaria de los responsables políticos.
– España se enfrenta a un desafío demográfico. La jubilación de los «baby boomers» contribuye a la reducción de la población activa, lo que afecta tanto al crecimiento económico como a la sostenibilidad del estado del bienestar.
– En este contexto, la inmigración tras la pandemia está permitiendo amortiguar sus efectos, así como los de la guerra en Ucrania y de la crisis inflacionaria, y que España crezca más que otros países de la UE.
– La inmigración ha pasado a ser motor de creación de empleo. De acuerdo con los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), en junio de 2024, España alcanzó un récord de 21,7 millones de personas ocupadas, 1,7 más que a finales de 2019.
– La mayoría de los inmigrantes proviene de América Latina, lo que facilita su integración laboral, lingüística y cultural. Sin embargo, persisten diferencias importantes en términos de ocupaciones y de niveles educativos respecto a la población nativa.
– El incremento de la población española debido a la inmigración genera asimismo una presión de demanda adicional sobre un mercado de la vivienda muy tensionado por la escasez de oferta. Otro desafío vinculado a la demografía y la inmigración es la sostenibilidad del sistema de pensiones.
A continuación os dejamos el enlace a dicho documento.
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