Mantén parte de tu dinero al margen de cualquier riesgo. En este artículo te explicamos cuánto y por qué es necesario.
Hoy vamos a tomar prestado un término de nuestros amigos mexicanos, el “guardadito”, que describe aquella parte de nuestro patrimonio que siempre está en un lugar seguro y disponible. Pase lo que pase, por muy mal que nos vaya, siempre contaremos con el “guardadito” para hacer frente a situaciones completamente inesperadas y para poder dormir tranquilos por la noche, aunque nos ocurra lo menos pensado.
El gran debate es: ¿cuánto porcentaje de mi patrimonio debería representar mi “guardadito”? La cantidad dependerá de varios factores:
– la aversión al riesgo que tenga cada persona
– el nivel de riesgo que asume en el resto de sus inversiones
– el nivel de riesgo de las actividades que generan sus ingresos ordinarios
El razonamiento es claro: cuanto mayor sea el riesgo que estoy asumiendo en mi trabajo o en mis inversiones, mayor debería ser el porcentaje que el “guardadito” represente sobre mi patrimonio.
La idea es que bajo ningún concepto vamos a poner en riesgo ese importe. Lo mantendremos invertido en liquidez o instrumentos de renta fija a corto plazo, de la mayor calidad y en divisas de la mayor solvencia. Por muy confiados que estemos y por muy buenas perspectivas que tengamos, nunca invertiremos ese importe en ninguna actividad de riesgo. En cuanto a su importe, se suele decir que, por lo menos, debería cubrir el importe de nuestros gastos durante 6 meses.
Este concepto del “guardadito” encaja muy bien con lo que nos dice nuestro amigo Warren Buffet: “have a margin of safety”. En términos de ahorro, Warren Buffet es experto en planificar y organizar sus ahorros antes que sus gastos e inversiones.
Por tanto, un buen consejo antes de nada es poner parte de los ahorros (tu guardadito) a un lado, incluso antes de empezar a planificar tus gastos e inversiones.
Esto hará posible que puedas mantener y seguir con tu plan de vida, aciertes o no con tus inversiones, te vaya bien en tu trabajo o no, pase lo que pase.
Y recordad otro de los consejos de Warren que también enlaza muy bien con el concepto del “Guardadito” y la gestión de nuestros riesgos en general: «la compra de cosas que no se necesitan dará lugar a la venta de las cosas que se necesitan».
Como conclusión, incluso cuando corran buenos tiempos y todo vaya viento en popa a toda vela, mantén una parte de tu patrimonio en activos líquidos, con el menor riesgo posible. Nunca se sabe qué puede ocurrir y si ocurre lo inesperado, tendremos margen de maniobra para poder aguantar mientras dure esa situación. Además dormirás mejor por las noches.
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