En este artículo vamos a dar un breve repaso a los Presupuestos Generales del Estado, es decir, de dónde saca el Estado el dinero y en qué se lo gasta.
También echaremos un vistazo en detalle al déficit público, a la deuda pública y privada que debemos los españoles, así como su porcentaje sobre el PIB y cómo comparamos con otros países similares a nosotros.
Como conclusión reflexionaremos sobre si este modelo de endeudamiento tiene sentido dado el crecimiento demográfico actual y si las subidas de impuestos son la única solución a nuestro estado de bienestar.
Para ello, nos vamos a centrar en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2022, que son de los que disponemos mayor detalle aunque también analizaremos los PGE de 2023 y la previsión que se tiene para los PGE de 2024, que se espera que estén aprobados en abril de 2024.
1. ¿Conoces cuáles son los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2022?
Estas son sus principales partidas:
| INGRESOS PRESUPUESTADOS 2022 | ||
| Cotizaciones Sociales | 168.141.837.640 € | 46,58% |
| Impuesto sobre la renta (IRPF) | 48.607.327.350 € | 13,46% |
| Impuesto de Sociedades | 24.477.116.190 € | 6,78% |
| Impuesto sobre la renta de no residentes | 1.229.633.360 € | 0,34% |
| IVA | 42.933.769.730 € | 11,89% |
| Ingresos Procedentes del Exterior: | ||
| Fondos UE | 19.271.428.950 € | 5,34% |
| Otras Transferencias | 30.413.710 € | 0,01% |
| Fondo Social Europeo | 15.000.000 € | 0,00% |
| Otros Ingresos | 56.303.296.360 € | 15,60% |
| TOTAL | 361.009.823.290 € | 100,00% |
Como vemos el grueso de los ingresos lo constituyen las Cotizaciones Sociales que suponen casi la mitad del importe total. Por otra parte, los Impuestos representan más del 32%, y las transferencias de la UE aportan más del 5%. En resumen, entre cotizaciones sociales e impuestos recaudamos más del 78% del total.
| GASTOS PRESUPUESTADOS 2022 | ||
| Pensiones | 171.136.653.310 € | 40,08% |
| Transferencias a otras Admones. Públicas | 70.727.918.050 € | 16,56% |
| Deuda Pública | 30.175.104.090 € | 7,07% |
| Desempleo | 22.456.462.020 € | 5,26% |
| Otras Prestaciones Económicas | 20.973.947.430 € | 4,91% |
| Infraestructuras | 10.550.500.640 € | 2,47% |
| Seguridad Ciudadana e Instituciones Penitenciarias | 10.147.809.150 € | 2,38% |
| Defensa | 9.787.817.930 € | 2,29% |
| Servicios de carácter general | 9.175.591.090 € | 2,15% |
| Industria y Energía | 9.085.716.070 € | 2,13% |
| Agricultura, Pesca y Alimentación | 8.832.976.710 € | 2,07% |
| Investigación, Desarrollo e Innovación | 8.818.681.930 € | 2,07% |
| Fomento del Empleo | 7.647.768.240 € | 1,79% |
| Sanidad | 6.605.426.980 € | 1,55% |
| Servicios sociales y promoción social | 6.176.100.170 € | 1,45% |
| Educación | 4.590.556.270 € | 1,08% |
| Otros Gastos | 20.123.408.130 € | 4,71% |
| TOTAL | 427.012.438.210 € | 100,00% |
En cuanto a los gastos, la partida más abultada con diferencia es la de Pensiones, que representa el 40% del total.
La siguiente partida es la de Transferencias a otras Administraciones Públicas con un 16% y que si entramos en el detalle, veremos que en su inmensa mayoría es dinero que se destina a las Comunidades Autónomas y que éstas dedican principalmente a Sanidad y Educación puesto que las competencias están transferidas.
Por este motivo las partidas que vemos en los PGE dedicadas a estos conceptos (Sanidad 1.55% y Educación 1.08%) representan solo lo que gasta el Estado directamente sin contar con lo que gastan las Comunidades Autónomas por estos conceptos.
Llamamos vuestra atención sobre 2 partidas más: por un lado, la Deuda Pública a la que dedicamos más del 7% y que recoge tan solo el pago de los intereses de la deuda viva, sin tener en cuenta la amortización del principal. En el contexto actual de tipos más altos, es de esperar que esta partida suba sustancialmente.
Por otro lado, centremos nuestra atención en el Desempleo, que supone el 5% del gasto total, y que si en lugar de tener una tasa de paro del 12% en España, el doble de la media europea, tuviéramos una tasa más en línea con esta última, podríamos tener un ahorro sustancial en esta partida, y sobre todo un incremento correlativo en las cotizaciones sociales y el correspondiente alivio de cara a las pensiones.
Como vemos, el Empleo es la clave para incrementar los ingresos, rebajar los gastos y fondear adecuadamente las pensiones. No podemos conformarnos con tener una tasa de desempleo del 12% frente a la media europea del 6%, por no hablar del 3% de Alemania, Reino Unido y EEUU. No hay mejor garantía de bienestar social que tener una población empleada, parece mentira que en España no se apueste decididamente por impulsar el empleo como 1ª medida para mejorar nuestro presente y nuestro futuro.
En resumen, estas cifras de Ingresos y Gastos, arrojan un Déficit Presupuestado para 2022 de -66.002.614.920 €, equivalente al 5.26% del PIB estimado (1.255.115.680.000 €) para ese mismo año, suponiendo un crecimiento del 4%.
Destacamos también algunas partidas de gasto curiosas que encontrarás si miras en detalle los PGE:
Partidos políticos: nos gastamos más de 61 millones en 2022: 52,7 millones para su funcionamiento, 6,2 para gastos electorales y 2,7 para seguridad. El conjunto incluye más de 1 millón que se llevarán las fundaciones de partidos durante 2022 de los presupuestos de Cultura y Cooperación Internacional.
Expresidentes a sueldo vitalicio: los sueldos vitalicios de los expresidentes del Gobierno son 298.320 euros, más las pensiones de los expresidentes del Constitucional (152.510 euros) o del Consejo de Estado (68.470 euros).
¿Cómo comparan los PGE de 2022 con los PGE de 2023?
Los Presupuestos Generales del Estado 2023 destacan por:
– Son los más expansivos de la democracia española, con más de 198.000 millones de euros de techo de gasto.
– El gasto en Defensa se incrementa casi un 26% y si se suman los fondos procedentes de la UE se elevan hasta los 12.317 millones.
– Incorporan el aumento del salario de los funcionarios, la actualización de las pensiones con el IPC más gasto sanitario y nuevas ayudas a las familias y parados.
– La mayor partida presupuestaria es la destinada a pagar las pensiones y asciende a 190.687 millones de euros. Esto supone un incremento del 11,4% en relación con los Presupuestos de 2022 y representan el 39,2% del total de los mismos.
Este incremento es debido a la actualización de las pensiones de acuerdo con el IPC, que el Gobierno estima en un alza del 8,5%.
El apartado dedicado a transferencias a otras Administraciones Públicas es la segunda partida de mayor cuantía, con 66.457 millones de euros (5,1% más que en 2022) y un peso relativo en los PGE del 13,7%.
El pago de la deuda pública consume 31.275 millones de euros en los PGE de 2023, lo que supone un 6,4% de los mismos y un incremento en relación con los Presupuestos de 2022 del 3,6%.
Los servicios de carácter general suponen 25.970 millones de euros (5,3% del total y un descenso del 14,7%) y la partida de otras prestaciones económicas absorbe 22.300 millones (4,6% del total y un aumento del 6,3%).
El gasto en Defensa se incrementa casi un 26% y si se suman los fondos procedentes de la Unión Europea se eleva hasta los 12.317 millones de euros, frente a los 9.791 de 2022. Así, el peso relativo del gasto en Defensa en los PGE de 2023 es del 2,5%.
Por otro lado, el gasto total en educación (presupuesto nacional y fondos de la UE) es 5.354 millones de euros, por lo que la partida se incrementa un 6,6% en relación con los PGE de 2022 (un 1,1% de peso relativo).
Asimismo, el gasto en sanidad en 2023 es 7.049 millones de euros (entre el presupuesto nacional y los fondos europeos), es decir, un 6,7% más que en 2022 y un peso relativo del 1,5%.
Si se agrupan las partidas presupuestarias, el 58,5% del gasto de los PGE de 2023 se destinan a conceptos ligados al denominado ‘gasto social’.
El gasto social recibe 266.391 millones de euros del presupuesto nacional (sin los fondos de la UE), las ‘actuaciones de carácter general’ 125.970 millones; las de ‘carácter económico’ 35.894 millones y los ‘servicios públicos’ 27.395 millones de euros.
¿Qué se prevé para los PGE de 2024?
El Gobierno inició la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2024 a finales de noviembre de 2023 y se espera que consiga su aprobación para abril de 2024. En este sentido, el Gobierno ya ha aprobado el techo de gasto, fijado en 199.120 millones de euros, un 0,5% más que en el ejercicio anterior, incluyendo los fondos provenientes de la Unión Europea, y el Congreso de los Diputados ha dado el visto bueno a los objetivos de estabilidad.
Las cuentas públicas de este año buscarán consolidar el crecimiento económico, la creación de empleo de calidad, las políticas sociales y la reducción del déficit público.
En relación a los objetivos de deuda pública, la previsión es terminar 2023 en el 110% del PIB, que en 2024 baje al 106,3%, al 105,4% en 2025 y al 104,4% en 2026. Estas cifras son casi tres puntos menos en 2024 y 2025 y otros dos menos en 2026 con respecto al Programa de Estabilidad de abril.
La previsión de Funcas para 2024 es la siguiente:
– El crecimiento de los ingresos públicos totales se ralentizará en 2024 desde el 6,7 % al 5,8 % y se explica por la expiración a finales de 2023 de las rebajas fiscales a energía y alimentos por valor de 8.400 millones de euros y el impulso recaudatorio de los gravámenes temporales —sectores financiero y de energía, así como a grandes fortunas— y de la reducción de la compensación de pérdidas de matriz-filial que aportarán alrededor de 6.000 millones de euros en 2024.
– El gasto público contendrá su crecimiento del 5,0 % al 3,8 % ayudado también por la expiración de más de 9.100 millones de euros en ayudas personales, sectoriales y bonificaciones a carburantes. Estará lastrado por la revalorización de salarios y pensiones públicas que aumentarán el gasto estructural en alrededor de 12.000 millones de euros en 2024.
En resumen, la consecución del 3,0 % de déficit previsto para 2024 es un reto de difícil cumplimiento al que se deberá enfrentar el nuevo gobierno en el año de la vuelta a las reglas fiscales establecidas por Bruselas.
A continuación presentamos un cuadro con la comparativa de los PGE de 2022, 2023 y 2024:

Con la perspectiva que nos da haber repasado las cifras de 2022, 2023 y la previsión para 2024, se nos ocurren un buen puñado de cuestiones y reflexiones:
¿Cuántos fondos revierten en el bienestar de los ciudadanos que son los que los pagan y cuántos se destinan a alimentar el aparato político en el que los únicos beneficiados son los propios políticos?
¿Tiene sentido el gasto que hacemos en Administraciones Públicas, cargos públicos y políticos en general? Esta cuestión tiene tanta enjundia que la hemos tratado en detalle en otro artículo “¿Cuánto nos cuestan los políticos en España?” que te invitamos a que leas.
¿De verdad creemos a los políticos cuando nos dicen que si no suben los impuestos van a tener que recortar las prestaciones en Sanidad y Educación? ¿O es simplemente una amenaza en la que nos tratan como si fuéramos niños?
A la vista de estas cifras, no cabe ninguna duda de que la grasa del aparato político se puede recortar inmensamente sin poner en peligro el bienestar social y garantizando la sanidad, la educación e incluso con una adecuada planificación, las pensiones, sin tener que elevar todo el tiempo los impuestos a unos asfixiados contribuyentes.
¿No saben nuestros gobernantes que el dinero en manos de los ciudadanos es mucho más productivo que el dinero en manos del Estado?¿No nos hemos preguntado por qué el comunismo cayó?
Parece que nuestros gobernantes no conocen tampoco la curva de Laffer, que ya puso en práctica Reagan en los 80, por la que al bajar el tipo impositivo aumenta la recaudación, al incrementarse la actividad económica. ¿De verdad pensamos que los “ricos” se van a quedar esperando a pagar cada día más impuestos? ¿O trasladarán su domicilio a países vecinos con fiscalidades mucho más razonables como siempre ha ocurrido en el pasado?.
Las cosas se pueden hacer de otra manera, sirva como ejemplo EEUU donde hay 9 estados con un tipo impositivo sobre la renta de las personas físicas del 0% y otros 15 estados con un tipo único que no supera el 5%. De acuerdo que tendrán menos servicios públicos, pero con lo que el estado recauda vía cotizaciones sociales, IVA, impuesto de sociedades, impuesto sobre hidrocarburos, etc… hay gente que prefiere adelgazar su estructura pública y dejar que el ciudadano destine su dinero a impulsar la economía.
¿Qué sentido tiene pagar tantos impuestos cuando a la hora de hacer uso de los servicios públicos, enviamos a nuestros hijos a colegios concertados o privados y usamos en gran medida la sanidad privada?
Nuestra preocupación es que en algún momento tendremos que ajustarnos el cinturón dado el nivel de gasto y deuda pública que tenemos, y si seguimos ahogando al ciudadano vía subida de impuestos en lugar de recortar gastos superfluos cuyo beneficio solo redunda en los políticos, esta situación solo se va a agravar. Pero como los políticos solo se preocupan de ganar las próximas elecciones, es muy probable que para cuando reaccionemos sea demasiado tarde.
2. Deuda vs. déficit
El déficit es el gasto anual que sobrepasa los ingresos. El Estado paga esa parte a través de préstamos o mecanismos como las Letras o los Bonos del Tesoro. Y, claro, los gastos que no se cubren con los ingresos se van sumando con el tiempo. Eso es lo que se conoce como Deuda Pública: el déficit acumulado año tras año. Recordemos, las cifras de Ingresos y Gastos arrojaron un Déficit Presupuestado para 2022 de -66.002.614.920 €, equivalente al 5.26% del PIB estimado (1.255.115.680.000 €) para ese mismo año.
En cada presupuesto, el Gobierno reserva una partida para el pago de esa deuda, que se compone de dos partes, como las hipotecas: los intereses y la amortización. En las cuentas de 2022, esa partida fue de 98.208 millones de euros (de los que 30.175 millones son intereses), lo que supone casi una quinta parte del gasto total para el año.
Viendo estas cifras nos surgen multitud de preguntas:
¿Qué sentido tiene que hagamos el Presupuesto con déficit? No conocemos ninguna familia ni empresa que haga un presupuesto en el que se va a gastar más dinero del que ingresa y además lo va a hacer todos los años “ad eternum”.
¿Es razonable que nos gastemos un 20% del presupuesto de cada año en pagar la deuda acumulada? Además esta cifra cada año va a más y crece de manera imparable como veremos a continuación.
¿Tiene algún sentido el déficit y la deuda pública salvo para emergencias como guerras y crisis? Está claro que después de las grandes guerras tenía sentido endeudarse para financiar la reconstrucción e impulsar la actividad económica, pero salvo para estos casos excepcionales, no tiene ningún sentido endeudarse todos los años sin motivo justificado y más aún con unas perspectivas demográficas en las que cada vez va a haber menos contribuyentes para hacer frente a dichas deudas.
3. Deuda Pública y Privada vs. PIB:
Echemos ahora un vistazo en detalle a la Deuda Pública y al porcentaje que representa sobre el PIB.
La deuda pública en España creció en el segundo trimestre de 2022 en 21.513 millones de euros y se situó en 1.475.368 millones. Esta cifra supone que la deuda alcanzó el 116,1% del PIB en España, mientras que en el trimestre anterior, primer trimestre de 2022, fue del 117,4%. Esto supone una deuda per cápita de 31.105 euros. En 2023 se prevé que esta cifra cierre en un 110% y que baje al 106,3% en 2024, al 105,4% en 2025 y al 104,4% en 2026.

Como podemos observar la escalada de la Deuda Pública desde la crisis de Lehman Bros. en adelante es escalofriante, multiplicándose por 4 veces en 15 años y pasando de representar un 36% del PIB en 2007, al 110% actual.
Para completar nuestro análisis, echemos un vistazo a la Deuda Privada en España, es decir, lo que deben las empresas y los los hogares: La deuda de empresas y hogares aumentó levemente en el primer trimestre de 2022 en términos interanuales (un 0,3%) y en porcentaje del PIB se redujo hasta el 134,7%.
La deuda de las empresas fue similar a la observada en el primer trimestre de 2021, situándose en el 77,7% del PIB, mientras que la de los hogares se incrementó en 6,3 mm, alcanzando el 57% del PIB en el primer trimestre de 2022.
Por otra parte, la riqueza financiera bruta de los hogares aumentó un 3,9% en el último año y se situó en el 214,9% del PIB, dejándonos un efecto neto de 214,9% – 134,7%= 80,2%.

Como podemos observar en el gráfico, tanto las empresas como los hogares españoles alcanzaron un pico en su nivel de endeudamiento tras la crisis de Lehman, pero desde 2010 han rebajado muy sustancialmente sus ratios de deuda. Por el contrario, la Administración Pública ha cuadruplicado sus niveles de endeudamiento, como comentábamos anteriormente. Una vez más vemos como los particulares se han esforzado por rebajar sus niveles de deuda y aumentar su nivel de ahorro financiero como veíamos anteriormente (214,9% del PIB) mientras que el Estado ha seguido endeudándose de manera desbocada.
4. ¿Cómo comparamos con respecto a otros países?
En el cuadro siguiente podemos ver cómo nos encontramos en términos de Deuda Pública total, per cápita y como porcentaje del PIB en relación con los principales países de nuestro entorno:

Podemos observar que salvo China, Alemania y Reino Unido, todos los países analizados, tienen niveles de Deuda Pública que superan su PIB, por no hablar de Japón cuyo invierno económico y demográfico que dura ya más de dos décadas, ha llevado esta cifra por encima del 250%.
Atrás quedan los tiempos en los que peleábamos por entrar en la 1ª fase del Euro y para ello cumplir con el requisito de los famosos criterios de Maastricht del 60% de Deuda Pública sobre PIB.
El problema es que esta espiral de endeudamiento público tiene muchísimas implicaciones más allá de las obvias:
- Gran parte de esta deuda pública que ha sido emitida masivamente por los estados, ha sido adquirida en su mayoría por Bancos Centrales (como parte de su “Quantitative Easing”) y por el resto del sistema bancario, para dar salida a sus excedentes de liquidez. Por tanto gran parte de esta deuda, está en los balances de los bancos centrales y resto de bancos, creando un vínculo político-bancario que no parece que vaya a favorecer una economía liberal.
- El coste de oportunidad, es decir, la cantidad de recursos que requiere la actividad pública, que si estuvieran en manos de las empresas y ciudadanos, generarían muchísimo más desarrollo y bienestar, además de rebajar los niveles de endeudamiento, para darnos mayor estabilidad.
En conclusión, nuestra opinión es que los gobernantes se han atribuido demasiado protagonismo en la actividad económica, tanto por el peso que supone el gasto público, como por el coste que supone la financiación de los niveles de deuda pública alcanzada y el drenaje que supone de recursos que podrían dedicarse a impulsar la actividad económica privada, que hasta la fecha siempre ha resultado mucho más próspera y ha generado mayores niveles de bienestar para todos que la actividad pública.
Los ciudadanos debemos exigir a los gobernantes que frenen la espiral de endeudamiento público, conviertan los déficits en superávits, recortando los gastos superfluos y el coste del elevadísimo endeudamiento y pongan fin al círculo tan peligroso en el que nos están metiendo.
No queremos resultar pesimistas pero no debemos olvidar el caso de Grecia, país miembro de la UE y la situación por la que ha pasado, por no entrar en ejemplos como Japón, Venezuela o incluso Argentina.
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