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¿Sabes lo que es la aerotermia?

Las calderas de gas no son la única alternativa como sistema de calefacción en nuestras casas. La tecnología ha evolucionado permitiendo nuevas soluciones más limpias y eficientes como la aerotermia, donde el sistema extrae calor del aire exterior para introducirlo en el interior de la vivienda.

Cabe destacar que la mayoría de los edificios de obra nueva incorporan este sistema para calefacción y generación de agua caliente sanitaria, así como para refrigeración. Los incentivos actuales para la renovación de equipos y reducción de emisiones están desplazando a los sistemas tradicionales y en poco tiempo veremos como la aerotermia se convierte en la tecnología principal para la calefacción de nuestros hogares. No hay que confundir con la geotermia, que utiliza el mismo principio pero que en este caso obtiene la energía del calor del subsuelo y que como consecuencia provoca que los costes de la instalación sean mucho mayores. Únicamente en países como Islandia el acceso a dicha fuente de calor se encuentra muy cerca de la superficie mientras que en el resto de los países las perforaciones tienen que ser profundas elevando considerablemente los costes.

Las razones que están impulsando la transición de calderas tradicionales hacia la aerotermia son numerosas. En primer lugar por motivos económicos, ya que son máquinas muy eficientes que consiguen un ahorro frente a los sistemas más habituales como calderas de gas o gasoil. Si además tenemos en cuenta los precios actuales de dichos combustibles fósiles, la diferencia es claramente favorable a la aerotermia.

Además, su instalación y funcionamiento son muy sencillos ya que se basa en una bomba de calor que utiliza electricidad y un gas refrigerante para aprovechar la energía del aire exterior, y así producir calefacción y agua caliente en nuestra casa. El sistema se compone de una unidad exterior similar a un aparato de aire acondicionado (aunque de dimensiones algo mayores) y de una unidad interior donde se ubican el compresor y los intercambiadores de calor. Por tanto, no es necesaria ninguna acometida de gas natural ni ningún depósito de gasoil.

Son sistemas mucho más seguros ya que en ellos no se produce ninguna combustión. No hay llama ni combustible, ni, por lo tanto, las tan temidas emisiones de monóxido de carbono. Son numerosos los accidentes que se producen todos los inviernos debido a la mala combustión de las calderas tradicionales. Sin embargo, todos estos riesgos están al margen de la aerotermia. Además, no se emiten gases de efecto invernadero, por lo que con su uso estamos contribuyendo a la mejora del planeta y su instalación se puede beneficiar de subvenciones europeas en ese sentido.

Por otro lado, no es necesario cambiar el sistema de radiadores que tengamos actualmente asociado a nuestra caldera de gas. Si bien es cierto que la aerotermia es más eficiente y agradable con sistemas de suelo radiante, sigue siendo una alternativa adecuada incluso si utilizamos radiadores convencionales. La instalación de suelo radiante lleva aparejada una reforma importante, ya que hay que levantar todos los suelos para incorporar la red de tubos por los que circula el agua calefactada. De ahí que en obra nueva sea la combinación ideal, pero en viviendas antiguas podemos mantener los radiadores existentes y así reducir el coste de la instalación.

En ocasiones se piensa erróneamente que la aerotermia no es una solución rentable en zonas con clima muy frío, ya que el sistema utiliza el calor del exterior para calentar el agua y si afuera la temperatura es muy baja la energía que se obtiene es menor. Sin embargo, incluso en condiciones climatológicas adversas los sistemas de aerotermia son más eficientes y baratos que las calderas tradicionales. El consumo eléctrico será mayor con temperaturas exteriores bajas, pero aún así el coste será inferior a las calderas de combustible fósil. En determinadas condiciones se pueden plantear sistemas de apoyo mediante aire caliente o incluso mantener como refuerzo la antigua caldera de gas para los días más fríos.

Como nota negativa podemos decir que el precio de las máquinas de aerotermia es bastante elevado, a pesar de que su tendencia es que siga disminuyendo. El precio varía en función del tamaño de la vivienda pero estaríamos hablando de períodos de amortización de la instalación que pueden oscilar entre 5 y 8 años.

En cualquier caso, podemos concluir que a pesar de requerir una inversión inicial considerable, su eficiencia de funcionamiento, su ahorro de costes y su contribución al medio ambiente convierten la aerotermia en la forma más adecuada para calentar nuestros hogares.

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