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Mercados Privados: Qué son y en qué se diferencian de los cotizados

Como ya adelantamos en nuestro artículo ¿Cuánto dinero necesito para poder jubilarme manteniendo un buen nivel de vida?, el incorporar un porcentaje de inversión en Mercados Privados, mejora el binomio rentabilidad/riesgo con respecto a la cartera equivalente que solo invierte en renta variable y renta fija cotizadas. Pero ¿qué son los Mercados Privados y en qué se diferencian de los cotizados?

1. Tipos de inversores, tipos de inversiones y rentabilidades esperadas.

La industria financiera suele distinguir dos grandes tipos de inversores como primer filtro: los institucionales y los particulares. 

Los inversores institucionales son inversores profesionales que tienen equipos dedicados al mundo de la inversión, con conocimiento y experiencia y que suponemos que en la mayoría de las ocasiones, invierten con una vocación de largo plazo.

Dentro de los inversores institucionales podemos encontrar diferentes perfiles: fondos de pensiones, compañías aseguradoras, fundaciones, endowment funds, compañías de cualquier tipo e incluso los grandes family offices. 

Estos inversores se supone que invierten de manera muy concienzuda, en base a unos objetivos de rentabilidad/riesgo muy bien analizados, con un asset allocation objetivo muy reflexionado.

Normalmente los movimientos de sus inversiones están muy meditados y soportados por un detallado análisis de sus objetivos, y de la situación en cada momento y sus previsiones para el futuro.

Además se supone que estos inversores tienen acceso a los mejores asesores y productos de inversión del mercado.

En definitiva, nada de esto es garantía de éxito en los mercados, pero podemos afirmar que los inversores institucionales tienen acceso a todo lo necesario para poder gestionar adecuadamente sus inversiones.

El otro gran grupo de inversores que la industria financiera distingue en su primera criba es el de los inversores particulares, es decir, las personas físicas en general.

A su vez, los particulares se suelen segmentar en función de su patrimonio, desde los que apenas tienen recursos, hasta los ultra ricos. Normalmente se suele utilizar la terminología de la banca para empezar desde los que tienen menor patrimonio conocidos como mass affluent y siguiendo hacia arriba por los affluent, high net worth individuals (HNWI)y ultra high net worth individuals (UHNWI). Dependiendo de la riqueza de cada país, el nivel de patrimonio para pertenecer a un grupo u otro suele ser distinto.

Por tanto hablamos de un colectivo de personas que pueden dedicarse a cualquier tipo de actividad y no tienen porqué tener conocimientos financieros y que normalmente en función de su patrimonio pueden acceder o no a un asesoramiento financiero más o menos sofisticado.

La industria financiera suele asumir de manera general que los inversores institucionales son profesionales con vocación a largo plazo y que toman decisiones muy bien soportadas, en los que la emoción tiene muy poco peso, siendo la racionalidad su principal motor.

Por el contrario, se suele pensar que los inversores particulares, toman decisiones muy emocionales y poco racionales, que les llevan a resultados pobres, y que generalmente siguen un comportamiento de manada que les induce a comprar en máximos y vender en mínimos.

Lógicamente, todo esto son generalidades, y encontramos inversores con buenos y malos resultados tanto a nivel particular como institucional.

Tanto los inversores institucionales como los particulares tienen sus propios objetivos de inversión, grado de aversión al riesgo, capacidad de asumir iliquidez en parte de su patrimonio y horizonte temporal. Son todos estos condicionantes los que deberían guiar su asset allocation y sus decisiones de inversión.

2. Mercados Privados: ¿qué son, qué aportan y en qué se diferencian de los cotizados?

Los mercados privados engloban una gran cantidad de clases de activos que abarcan prácticamente todo el espectro de inversión y que tienen unas características muy distintas. Encontramos desde fondos de Private Equity (capital riesgo en español), fondos de Deuda Privada, Fondos de Infraestructuras, Fondos de Real Estate (inmobiliario en español) y fondos de Recursos Naturales, solo por mencionar los principales. Además dentro de cada clase de activo existen multitud de subcategorías y estilos de inversión (buyouts, venture capital, distressed, senior secured, mezzanine, venture debt, core, core plus, value added, etc…). Por tanto el universo de mercados privados es enorme y muy diverso.

Los fondos de Mercados Privados, cada vez más populares en el mundo de la inversión, se diferencian notablemente de los fondos que invierten en activos cotizados. Son una opción pensada para aquellos que buscan un horizonte de inversión de largo plazo. Pero, ¿qué más hace únicos a estos fondos y por qué debemos de prestarles atención?

A diferencia de los fondos que invierten en activos cotizados, que están en constante negociación en mercados de valores organizados, ni los fondos de mercados privados ni sus inversiones subyacentes cotizan. Esto significa que no existe una plataforma organizada de negociación donde estos activos ofrezcan liquidez de forma continua, lo cual es un aspecto importante a considerar para los inversores que dan importancia a la liquidez de sus inversiones. En los fondos de mercados privados, los reembolsos o desinversiones están limitados o se dan sólo cuando la gestora lo permite, generalmente después de un período largo de varios años.

Por otra parte, a diferencia de los fondos que invierten en activos cotizados, las compañías no cotizadas no son accesibles por parte de los inversores individuales y los gestores de mercados privados además de inyectar capital en estas compañías, se involucran ampliamente en su gestión. Las inversiones de buena parte de las operaciones suelen ser con participaciones de control, de forma que aportan su visión y experiencia buscando mejorar sus ingresos y beneficios, con el objetivo de poder vender su participación generando plusvalías en el largo plazo.

Opciones de Inversión en Mercados Privados

Dentro de los mercados privados, existen varias opciones de inversión con distintos objetivos de rentabilidad y riesgo:

  • Capital Riesgo o Private Equity: donde entidades especializadas aportan recursos financieros a empresas no cotizadas con alto potencial de crecimiento. Este tipo de inversión suele acompañarse de una aportación de experiencia y profesionalización, con distintos tipos de enfoques como el Venture Capital (inversión en compañías en sus fases tempranas de vida), Capital Expansión (crecimiento de empresas en fases intermedias), Buyouts (compra de empresas más maduras) o Distressed y Turnaround (rescates y transformaciones de empresas en dificultades).
  • Deuda Privada: financiación no bancaria y diseñada a la medida de principalmente pequeñas y medianas empresas que buscan crecer. Esta deuda puede destinarse a la expansión orgánica, como el aumento de producción o ventas, o a adquisiciones, así como a la refinanciación de préstamos existentes.
  • Infraestructuras: Esta categoría incluye inversiones en compañías que apoyadas en importantes inversiones en activos reales prestan servicios esenciales para la sociedad, como pueden ser, la producción de energía, telecomunicaciones, carreteras, puentes, aeropuertos o edificios públicos. Los ingresos procedentes de estos activos suelen tener un carácter estable y una demanda constante, por lo que representan una opción atractiva para quienes buscan una rentabilidad a largo plazo con menor volatilidad.
  • Inmobiliario: invierten en inmuebles de cualquier tipología (vivienda, oficinas, locales comerciales, centros comerciales, hoteles, residencias de estudiantes, naves logísticas, residencias de estudiantes, centros de datos…) en cualquiera de las fases de los mismos, desde su promoción hasta la adquisición de inmuebles ya construidos y arrendados.

De manera general, los mercados privados cuando se comparan con los mercados cotizados siguiendo la ortodoxia académica en términos de rentabilidad/riesgo, suelen salir muy favorecidos en relación a los cotizados. Es decir, suelen aportar una atractiva relación rentabilidad/riesgo, lo que conlleva que cuando se incluyen en un cartera junto activos cotizados, el conjunto de la cartera mejora en términos de rentabilidad/riesgo.

Esta suele ser la justificación académica más común para invertir una parte del patrimonio en mercados privados.

Podemos argumentar que es muy difícil comparar los mercados cotizados con los privados, porque los primeros ofrecen un precio accionable en todo momento y los segundos utilizan valoraciones trimestrales o semestrales y que aparte de la periodicidad, las valoraciones podrían ser cuestionables, según las asunciones que se utilicen para hacerlas. Muchos modelos tratan de captar este reto de comparar precios con valoraciones (como decía Quevedo; “Sólo un necio confunde valor con precio”) y aplican factores para penalizar la menor volatilidad de los mercados privados, al basarse en valoraciones frente a los cotizados, con el objetivo de conseguir comparar realmente “manzanas con manzanas”.

Normalmente estos modelos más sofisticados, arrojan la misma conclusión, es decir, que incluir mercados privados en una cartera de activos cotizados aporta valor en términos de rentabilidad/riesgo.

Discusiones académicas aparte, para nosotros la verdadera razón para invertir en mercados privados, es el poder invertir en gestoras que practican el “active ownership” (propiedad activa en español) con éxito a lo largo del tiempo, es decir, toman participaciones mayoritarias en las compañías o en los diferentes activos, tienen un plan de transformación muy claro de los mismos para hacer mejorar sus ingresos y beneficios, con un horizonte temporal determinado y con una estrategia de salida desde el inicio. Además los gestores de estas gestoras de mercados privados invierten gran parte de su patrimonio en los fondos que gestionan, con lo que la alineación de intereses con el inversor es inmediata. 

Estas gestoras han demostrado su éxito en mejorar compañías y activos, bien sea por vía orgánica o mediante adquisiciones o por ambas, desde hace más de 30 años, a lo largo de las diferentes crisis y ciclos económicos, con excelentes resultados. Además el universo de compañías y activos no cotizados es enormemente mayor que el de cotizados, con lo cual nos movemos en un caladero muy profundo que ofrece muchísimas oportunidades.

Si eres capaz de identificar estas gestoras e invertir en sus fondos, entonces es cuando la inversión en mercados privados alcanza su mayor sentido y aporta un gran valor a un patrimonio.

Como se suele decir, el principal factor a tener en cuenta cuando invertimos en mercados privados es que los reembolsos se realizan a voluntad de la gestora y no del inversor y que por tanto el inversor tiene que ser capaz de entender y gestionar dicha iliquidez. Además de la iliquidez, el inversor tiene que entender y gestionar el horizonte a largo plazo inherente en  los mercados privados. Lógicamente las gestoras necesitan un plazo de 4-7 años para poner en práctica sus planes de transformación y mejora de sus inversiones y poderlas vender a un buen precio.

Como para cualquier otra decisión de inversión, lo fundamental es que el inversor cuente con un adecuado asesoramiento y entienda correctamente todas las características e implicaciones de la misma.

Sin duda, cuando el inversor es el apropiado, los mercados privados ofrecen una alternativa muy atractiva para poder diversificar los riesgos de su patrimonio y obtener una adecuada rentabilidad en función del riesgo.

Históricamente, los inversores institucionales eran los principales inversores en los mercados privados, mientras los particulares tenían una muy baja o nula exposición a los mismos. La elevada inversión mínima exigida en los fondos de mercados privados junto con el difícil acceso a las principales gestoras y el formato de sus vehículos de inversión, han supuesto grandes obstáculos para los particulares en el pasado.

Recientemente, la regulación europea ha cambiado para favorecer el acceso y la entrada de inversores particulares en los mercados privados, posibilitando importes mínimos de inversión mucho más bajos, vehículos con formatos fiscalmente más eficientes e incluso en algunos casos ofreciendo ventanas de liquidez periódica sujetas a determinadas condiciones.

En conclusión, pensamos sin duda que éstas son buenas noticias y que los inversores particulares, siempre con el adecuado asesoramiento, van a poder beneficiarse de la inversión en un tipo de activo que ofrece muchas ventajas en términos de diversificación y de rentabilidad/riesgo.

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