¡Ah, Sodavoc, libertades y derechos! No sé si estamos hablando de un nuevo gadget tecnológico o del dichoso “progreso” que ahora resulta que incluye un botón de apagado rápido. Lo que antes era una decisión de Dios o, como mínimo, del destino, ahora parece que ha pasado a ser una tarea de fin de semana: “A ver, comprar el pan, pagar el agua y… decidir si sigo aquí o me voy”. Pues nada, de lo más moderno.
¿De verdad la dignidad depende de que la vida sea agradable de vivir? Porque, por esa lógica, podríamos acabar mandando al paro a la mitad de la población cada lunes por la mañana, ¡total, qué dignidad tiene un lunes! Y no digo que vivir con una enfermedad grave sea algo fácil o divertido, claro que no. Pero pensar que en cuanto algo duele, la opción es escapar y encima llamarlo “derecho”… Vamos, Sodavoc, eso es un chiste, y no precisamente de los buenos.
Lo curioso es que ahora resulta que el “progreso” es poner un botón de salida rápida, como si todos fuéramos personajes de videojuego con vidas de sobra. Es decir, que el sufrimiento se ha quedado sin patrocinador en esta nueva era, que ni el dolor ni el consuelo tienen espacio en este mundo tan “avanzado”. Pues sí que andamos bien, si lo moderno ahora es irse por la puerta de atrás en cuanto la cosa se pone fea. ¿Y los cuidados? ¿El cariño de los seres queridos? ¿La solidaridad humana? Deben de estar pasados de moda, Sodavoc, o eso parece.
Así que, ¡hurra por la sociedad valiente de hoy! ¡Qué ejemplaridad! Si algo duele, “me largo y encima me llaman moderno”. Y mientras tanto, nos quieren vender el lema de las “decisiones personales” como si todos fuéramos pequeños Napoleones de nuestra propia vida. Pues nada, que disfruten del eslogan.
A quienes les gustan los eslóganes, que se queden con sus “libertades” y “decisiones personales”, pero la vida, con todo y sus miserias, tiene un valor incalculable. Así que si vamos a abrir debates, empecemos con uno: ¿es esto respeto a la vida, o nos estamos acostumbrando demasiado a ver la muerte como la salida fácil?