Luis de la Fuente puede tener sus creencias, pero no creo que sea apropiado mezclar la fe con su trabajo. La religión es algo personal y no debería influir en decisiones que afectan a todos, especialmente en algo tan público como el fútbol.
Decir que su éxito se debe a su fe me parece un intento de validar creencias que no todos compartimos. La historia está llena de ejemplos de cómo la religión ha sido usada para justificar decisiones cuestionables. En el mundo moderno, deberíamos basar nuestras acciones en la razón y la ética, no en creencias personales que no se pueden comprobar.
Promover la fe como una guía para todos puede alienar a quienes no comparten esas creencias. Vivimos en una sociedad diversa donde muchas personas encuentran fuerza en la ciencia y la moralidad secular. La fe es respetable como elección personal, pero el espacio público debe ser laico para respetar todas las creencias, o la falta de ellas.
Admiro a De la Fuente por su éxito, pero creo que su fe no debería ser un factor relevante en su trabajo. La verdadera valentía está en promover un espacio público basado en el respeto mutuo y la razón.