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Charlie Munger, in memoriam

Desde Barua queremos rendir nuestro pequeño homenaje a una de las grandes mentes del mundo financiero.

El martes 28 de noviembre de 2023 recibimos la triste noticia de la muerte de Charlie Munger, vicepresidente de Berkshire Hathaway y mano derecha de Warren Buffett, una enorme pérdida para todos sus fans, entre los que nos incluimos.

El inversor, gurú financiero y multimillonario Charles Munger, vicepresidente del conglomerado Berkshire Hathaway, murió a la edad de 99 años, según informó la compañía. Berkshire Hathaway, que no reveló la causa de su fallecimiento, pero dijo que Munger «murió pacíficamente esta mañana en un hospital de California».

En palabras del propio Buffett: “Berkshire Hathaway no podría haber alcanzado su estatus actual sin la inspiración, sabiduría y participación de Charlie».  Munger era sin duda la mano derecha de Buffett y una influencia crucial en su vida y en su trayectoria.

Munger se convirtió en vicepresidente de Berkshire Hathaway en 1978 después de comenzar su carrera profesional como abogado y, más tarde, gestor del hedge fund Wheeler, Munger & Co., que se disolvió en 1975.

Munger también era muy querido entre los inversores por su estilo directo de comunicación. Una frase famosa que se le atribuyó fue: «Todo lo que quiero saber es dónde voy a morir, así nunca iré allí».

Uno de los méritos indiscutibles de Munger fue haber cambiado para mejor el enfoque de inversión de Buffett, que más tarde les dió juntos tantos éxitos.

Concretamente, Munger desvió la atención de Buffett de las empresas mediocres cuyos activos se vendían por debajo de un valor contable estimado de manera conservadora, hacia empresas excelentes que podían aumentar sus ganancias con el tiempo.

Buffett llamaba a las primeras “colillas de cigarro”, lo que significaba que comprarlas era como recoger un cigarro ya fumado al que le quedaban una o dos caladas gratis. Buffet llamaba a los tipos de negocios que a Munger le gustaban  “fosos”, porque tenían ventajas competitivas duraderas que actuaban como fosos de castillo que mantenían a raya a la competencia, permitiendo altos márgenes y altas rentabilidades sobre el capital invertido durante largos períodos de tiempo.

Berkshire Hathaway, en su origen, una fábrica textil en quiebra de Nueva Inglaterra, fue una de las últimas inversiones de Buffett con su enfoque de “colillas”. Extrajo el dinero que pudo de la empresa antes de que cerrara definitivamente y, a partir de entonces, reconstruyó Berkshire según el modelo de fosos de Charlie.

Con este nuevo enfoque empezaron a invertir en compañías de seguros que pudieran ofrecer primas flotantes, esperando que muchas de ellas nunca se pagaran en siniestros y por tanto generarían jugosos beneficios que podrían invertirse en otros negocios rentables.

La influencia de Munger se vio temprano en la historia post-textil de Berkshire en la compra de See’s Candies, fabricante de cajas de bombones con sede en California.

Buffett inicialmente no comulgaba con el precio de 25 millones de dólares que él y Munger pagaron, calificándolo de “elegante”, ya que estaba valorando el negocio en función de una tasación de sus tiendas, en lugar de en función del cahflow futuro que podría generar la venta de cajas de bombones.

Muchas veces después de la compra, incluso en la junta de accionistas de Berkshire Hathaway de 2019, Buffett reconoció su error al dudar sobre el precio de See’s, pero finalmente se obligó, con el apoyo de Munger, a pagarlo.

En la reunión de 2019, Buffett dijo: “Invertimos 25 millones de dólares en ello y nos ha dado más de 2 mil millones de dólares de ingresos antes de impuestos”.

La ventaja competitiva de See’s era su fuerte imagen de marca  por la que la gente estaba dispuesta a pagar un poco más por una caja de bombones. Como dijo Buffett en 2017: «Si vas con tu esposa o tu novia el día de San Valentín (espero que sean la misma persona) y le dices: «Aquí tienes una caja de bombones, opté por la oferta más barata disponible», no te auguro mucho éxito…

Invertir en una marca fuerte que permita poder fijar precios superiores a sus competidores fue una de las lecciones que Munger le enseñó a Buffett, quien aprendió de Benjamin Graham (primero como estudiante en la Columbia Business School y luego como empleado de la firma de inversión de Graham) la disciplina original de la inversión en valor (Value Investing).

A partir de la compra de See’s, las empresas de productos de consumo pasaron a ser prominentes en la cartera de Berkshire bajo la influencia de Munger. Gillette, por ejemplo, era una participación relevante antes de ser adquirida por Procter & Gamble en 2005. Después de la adquisición, Berkshire volvió a comprar acciones de Procter & Gamble, que vendió recientemente.

Otro ejemplo de la influencia de Munger fue la compra de acciones de Coca-Cola por parte de Berkshire en la década de 1980, cuando la compañía de bebidas tropezó con la introducción de la «Nueva Coca-Cola», una versión más dulce y parecida a Pepsi que su fórmula original.

Finalmente, la empresa abandonó la nueva fórmula y el precio de las acciones recuperó su vigor.

Cuando se le preguntó acerca de esta inversión en la reunión de accionistas de Berkshire de 1999, Munger dijo: «Si estás preocupado por cómo será Coca-Cola dentro de 10 años, no prestarás mucha atención a los acontecimientos económicos a corto plazo en este o aquel país, ni a los tipos de cambio, ni a ninguna otra cosa por el estilo. Realmente no te ayudan a hacer la proyección a 10 o 15 años, y esa es la que estamos haciendo. Hemos desconectado todo el resto de ruido”.

El enfoque de Munger demostró ser muy adecuado para una economía americana  postindustrial, donde los activos tangibles, como fábricas y maquinaria no significaban tanto como en el pasado. Actualmente, más de la mitad del S&P 500 está compuesto por acciones de tecnología, sanidad y consumo, mientras que el 16% está compuesto por acciones de energía, industriales y materiales.

Incluso bajo la influencia de Munger, Buffett tardó en adaptarse a un mercado cada vez más dominado por empresas de tecnología, y éste decía con frecuencia que no entendía la tecnología ni los negocios relacionados con internet. Sin embargo, Berkshire ahora posee más del 5% de Apple, que supone una inversión de más de 160.000 millones de dólares, siendo su posición más destacada y representa aproximadamente la mitad del valor de las acciones cotizadas de Berkshire.

Al igual que Buffett, Munger provenía de Omaha y trabajó de joven, como reponedor, un tiempo en la tienda de comestibles del abuelo de Buffett, pero en aquella etapa no llegaron a conocerse. Los dos hombres, con siete años de diferencia en edad, no se encontraron hasta que coincidieron en una cena en Omaha cuando eran jóvenes iniciando sus carreras laborales, aunque Munger ya se había movido a Los Ángeles.

Irónicamente, aunque Munger influyó profundamente en Buffett como inversor, Buffett, en primer lugar, animó a Munger a ser inversor, convenciéndole de que podría ser más divertido y lucrativo que ejercer la abogacía. Ciertamente lo fue. Dicen que desde que Buffet y Munger coincidieron en aquella cena en Omaha, nunca pudieron separarse.

Aunque hay mucho que podemos aprender de este auténtico referente, hemos seleccionado sus diez lecciones de inversión sensata que consideramos más útiles:

– “Toda inversión inteligente es “value investing”, es decir, recibir más de lo que estás pagando”

La esencia de la filosofía value la definió Munger con absoluta claridad: pagar menos de lo que algo vale. A esa diferencia entre el valor que recibes y el precio que pagas, se la conoce como el margen de seguridad, que nos ayuda en dos frentes: cuanto mayor es, mayor es el potencial de ganancia y al mismo tiempo menor es la posible pérdida de valor.

– “Aprende cuáles son tus fortalezas”

Como decía el fundador de IBM, Tom Watson. “No soy un genio. Soy inteligente en algunos puntos, pero me quedo en esos puntos.” Munger era consciente de sus fortalezas y debilidades y esta prudencia le permitió evitar cometer grandes errores de inversión.

– “El carácter es más importante que la inteligencia”

Munger tenía muy claro que lo más importante para tener éxito invirtiendo es el control emocional. El mayor enemigo de los inversores somos nosotros mismos, decía Benjamin Graham. Munger también insistía en la idea de que para invertir con éxito tampoco era necesario ser muy inteligente, sobre todo si esa inteligencia llevaba aparejada arrogancia. Para tener éxito invirtiendo,  se requiere un complejo equilibrio entre confianza en uno mismo y en su análisis, y humildad para cambiar de opinión cuando sea necesario.

– “No dejes de aprender nunca. Es una obligación moral”

En una época en la que mucha gente deja de aprender al terminar la universidad, Munger era un ejemplo de todo lo contrario. Ciego de un ojo desde 1952, Munger estaba estos últimos años quedándose ciego del otro y aprendió a leer en braille para seguir aprendiendo. Solía decir: “Da igual lo inteligente que seas, nadie es tan brillante como para tener las mejores ideas”. Siempre hay que aprender de los errores de los demás. Munger era un estudioso de todo lo que funciona y lo que no, y siempre intentaba entender por qué.

– «El ansia por hacerse rico a toda velocidad es bastante peligrosa»

Nadie quiere hacerse rico lentamente, pero es precisamente esa la fórmula ganadora si no queremos perderlo todo por el camino. Cuando pones el foco en el largo plazo, empiezas a tomar decisiones de inversión más prudentes y conservadoras. ¿De qué nos sirve obtener un año una rentabilidad extraordinaria si estamos incurriendo en riesgos que pueden llevar al traste todo lo ganado?

– «Una diversificación excesiva es una locura”

Munger era un firme defensor de no diversificar en exceso: “Cuando sabes que tienes una ventaja, debes apostar fuerte. Si entiendes que como inversor no vas a tener más que 10 o quizás 20 grandes oportunidades en toda tu vida y que cuando aparezcan debes de invertir con convicción, cambiará tu manera de invertir”. 

En Barua, como sabéis promovemos la diversificación frente a la concentración, pero tenemos que dar la razón a Charlie, en que si diversificas en exceso nunca vas a tener una rentabilidad excepcional.

 – «El dinero de verdad no está en la compra o en la venta, sino en la espera”

Es un consejo muy simple, pero muy poca gente lo sigue. Los inversores que figuran entre los más exitosos del mundo suelen ser pacientes, e invierten a muy largo plazo. Jeff Bezos, el tercer hombre más rico del mundo, confesó en su carta a los accionistas de 1997 que “todo gira en torno al largo plazo.”

– “Requiere mucho carácter estar sentado sobre mucho dinero y no hacer nada. No llegué a la cima donde estoy, persiguiendo oportunidades mediocres”

Munger y Buffett han explicado en infinidad de ocasiones una de las ventajas del mercado de acciones y es que no están obligados a actuar.El mercado no siempre ofrece al inversor racional buenas oportunidades y actuar por no quedarse quieto es lo peor que podemos hacer. Su amigo y socio Buffett ha confesado que siempre prefiere dar una vuelta a la manzana de su oficina para tomar el aire y así evitar la tentación de invertir cuando es mejor esperar.

– “Hay errores de comisión y errores de omisión”

Munger siempre clasificaba los errores de inversión en dos categorías bien diferenciadas. “A veces el error es tomar una decisión y actuar (comisión), en otras es justo lo contrario (omisión)”. Parece que cometió más errores de omisión que de comisión, siempre se ha reprochado el no haber invertido en Google o Amazon. Según confesó hace poco en Twitter Elon Musk, Munger  tuvo la oportunidad de invertir en Tesla a una valoración de $200 millones y la declinó. Sin embargo, estos errores de omisión los compensaron ampliamente con excelentes inversiones como la de Apple, Coca-Cola o American Express.

– «Recuerda que la reputación y la integridad son tus activos más valiosos, y pueden perderse en un instante»

Aparte de por las joyas de consejos de inversión que nos ha dejado Munger, siempre le recordaremos porque tuvo un comportamiento ético ejemplar a lo largo de toda su carrera profesional. En una época en la que las directrices de buen gobierno corporativo eran inexistentes, Munger brilló por su ejemplo.

En un mundo con protagonistas como Putin, Trump, Pedro Sánchez, Puigdemont, etc.. la figura de Charlie Munger nos recuerda que se puede triunfar de otra manera.

Descanse en paz nuestro querido amigo Charlie Munger.

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