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24 de octubre de 2024 a las 18:29 #4510
BaruaSuperadministradorDesde Barua aprovechamos que ya se han cumplido más de 3 años desde que entrara en vigor la polémica ley que permite la eutanasia en nuestro país, para ofreceros las cifras con las que se cuenta hasta el momento y abrir debate sobre un tema muy controvertido.
Aquí van las cifras:
La ley de eutanasia se aprobó en España en junio de 2021 y desde entonces se han tramitado 1.476 solicitudes, de las cuales, 686 se aprobaron, según los datos recopilados por la asociación Derecho a Morir Dignamente.
Las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Sanidad apuntan que en 2023 se resolvieron favorablemente 323 casos de las 727 solicitudes que se tramitaron. Atendiendo a los informes publicados por cada región, la cifra más alta de solicitudes y de tramitaciones de eutanasia en 2023 fue Cataluña, con 219 peticiones, de las que 94 se resolvieron favorablemente, es decir, un 42% de las personas que lo solicitaron. En estos tres años que lleva en vigor la norma, solo en Cataluña se han tramitado 459 peticiones, de las que 214 se han aprobado. En otras autonomías, como Murcia, la cifra de peticiones desciende hasta solamente 11, de las que seis se resolvieron favorablemente.
El número de solicitudes y concesiones ha crecido desde que la ley entró en vigor. En el cómputo general de España, la cifra ha pasado de 173 solicitudes en el primer año (que solo fueron seis meses, pues la ley se aprobó en junio de 2021), a 576 en 2022 y las 727 de 2023. En cuanto a las que se acabaron aceptando, en el primer período fueron 75 (el 43%), en 2022 la cifra ascendió a 288 (el 50%) y el año pasado, 323, el 44% de las peticiones.
El procedimiento para solicitar la eutanasia comienza con una primera petición del enfermo a su médico responsable. Si el doctor acepta la solicitud, el paciente debe reiterarla a un médico consultor, especialista en su enfermedad. En caso en que este segundo profesional confirme la petición, la Comisión de Garantía y Evaluación (formada por un jurista y un tercer médico) debe, de nuevo, verificar que el paciente cumple todos los requisitos para recibir la eutanasia. Entre los requisitos para pedir la eutanasia están, sufrir una enfermedad grave e incurable o un padecimiento grave, crónico e imposibilitante, además de ser capaz y consciente en el momento de la solicitud.
La ley establece que el proceso, desde que se solicita este derecho hasta que se lleva a cabo, no debe durar más de 35 días. Sin embargo, atendiendo a los informes, en España una persona que solicita y recibe la eutanasia tarda de media 75 días. Más del doble de lo recogido en la ley.
La ley también contempla que en cualquier momento el paciente pueda revocar su derecho a morir. El informe del Ministerio de Sanidad indica que durante el año 2022, se ha producido tan solo 1 caso de revocación.
¿Qué opinas de la eutanasia? ¿Estás a favor o en contra? ¿Crees que es la única solución para enfermos terminales?
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24 de octubre de 2024 a las 18:39 #4512
ElorzaParticipanteMuchas gracias por sacar a la palestra un tema como la eutanasia. En mi opinión, el hecho de que en España exista una ley que permita quitarse la vida, es un signo más del declive de la sociedad en la que vivimos, donde auténticas aberraciones a nivel humano, se venden como derechos a una sociedad que ha perdido el norte por completo. Y lo que es peor se «venden» como avances en los derechos y libertades de los mal llamados países desarrollados y símbolo del progreso humano. Qué pena! Qué lejos estamos de entender la grandeza que se nos ha dado por estar vivos.
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24 de octubre de 2024 a las 18:45 #4513
ChaviParticipanteComo bien dice Elorza, yo también aprovecho para daros las gracias por abrir debate sobre un tema como la eutanasia. Creo que la solución no puede ser quitarse la vida, que incluso en los casos más terribles de enfermos terminales, nadie quiere quitarse la vida cuando se siente acompañado y querido. Deberíamos de prestar todo nuestro apoyo a todas las personas que quieren optar por la eutanasia para que lo descarten y se den una oportunidad más de vivir y sentirse acompañados y queridos.
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24 de octubre de 2024 a las 18:55 #4514
CuchiParticipanteCoincido con Elorza y con Chavi en que quitarse la vida no puede ser la solución. El otro día escuché en la Cope, en el programa de Cristina López Schlichting, al doctor Enric Benito, referente mundial en medicina paliativa que lleva muchos años defendiendo el acompañamiento y los cuidados a quienes están a punto de morir. Este Doctor ha escrito varios libros sobre los cuidados paliativos y escuchándole, creo que la gente debería prestar atención a lo que este experimentado doctor nos recomienda, antes de tomar una decisión tan irreversible como la eutanasia. Os animo a que os informéis y veáis que hay otras soluciones de las que seguro no nos vamos a arrepentir.
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24 de octubre de 2024 a las 21:19 #4517
JoseParticipanteQuerido foro, veo que se ha abierto un debate interesante sobre la eutanasia y, claro, no puedo resistirme a intervenir. Me recuerda a una historia que conocí hace unos años, la de la señora Dolores. Resulta que Doña Dolores, una mujer de 82 años, vivía con una enfermedad terminal. Ya sabes, ese tipo de enfermedad que algunos piensan que es sinónimo de «ya no hay nada que hacer, apaga y vámonos». Pero su familia, en vez de sacar el catálogo de «soluciones rápidas», decidió apostar por los cuidados paliativos.
¿Qué sucedió? Pues que Dolores, en vez de resignarse a una salida «digna» pero final, comenzó a recibir atención, cuidados, compañía y, lo más importante, respeto por su vida. La mujer, que estaba convencida de que ya no pintaba nada aquí, cambió de idea. En lugar de pensar que su vida era un estorbo, se sintió valorada y acompañada. Se reencontró con esa dignidad que muchos, en su afán de modernidad, confunden con la «opción de marcharse». Y, spoiler: Dolores vivió más tiempo del que le habían pronosticado. ¿El final? Rodeada de su familia, sin dolor, sin sufrimiento y, sobre todo, sin tomar decisiones de las que no hay vuelta atrás.
Pero claro, en estos tiempos, parece que lo más progresista es quitarse de en medio a la primera de cambio. Nos lo venden como un derecho. ¡Qué generosos somos, ofreciéndonos la muerte como una salida elegante! Porque, ¿para qué complicarse la vida acompañando a alguien hasta el final, verdad? Mejor darle un final rápido y ¡zas! todos contentos.
Lo que olvidan algunos es que, en muchas ocasiones, lo que de verdad piden estos enfermos no es la muerte, sino dejar de sufrir. Y para eso, amigos míos, no hace falta apagar la luz. Existen los cuidados paliativos, y si bien no te aseguran la inmortalidad, sí que te garantizan dignidad, acompañamiento y sobre todo, que no estés solo. Que, al final del día, es lo que más temen quienes contemplan la eutanasia.
Y sobre la famosa «libertad de elección», no me hagáis hablar mucho… Porque ya sabemos todos lo difícil que es tomar decisiones cuando el dolor te nubla el juicio y sientes que no eres más que una carga. Libertad, sí, pero acompañada de un puñado de medicamentos, aislamiento y la desesperación de no ver otra salida. Si a eso lo llamamos «derecho», apaga y vámonos… pero esta vez en serio.
Así que, quizás deberíamos reflexionar sobre lo que realmente significa dignidad. No todo lo que brilla es progreso, queridos foreros, y tal vez en este asunto en particular, lo que necesitamos no es acelerar el final, sino aprender a cuidar mejor de los nuestros hasta el último respiro.
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25 de octubre de 2024 a las 10:36 #4518
MikiParticipanteME pareció muy ilustrativa esta carta abierta del pasado verano en la que el autor cuenta la historia de un amigo tras sufrir un accidente de moto que falleció recientemente después de años en cama.
El título lo dice todo: Una gran lección
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31 de octubre de 2024 a las 11:16 #4521
SodavocParticipanteJose, siempre implicando los debates a lo que te interesa. La importancia de los cuidados paliativos es innegable; el acompañamiento y el alivio del dolor son fundamentales para quienes se encuentran en una situación terminal. Sin embargo, reducir la discusión sobre la eutanasia a una falta de cuidado o atención por parte de los familiares o de la sociedad me parece simplificar una realidad mucho más compleja.
La eutanasia no surge como alternativa a los cuidados paliativos, sino como una opción adicional para aquellas personas que, a pesar de tener acceso a estos cuidados, consideran que el dolor, el sufrimiento o la pérdida de autonomía son intolerables. Hay quienes, incluso rodeados de cariño y atención, desean poder decidir cuándo y cómo poner fin a su vida de una forma digna y sin más sufrimiento. No se trata de «quitarse de en medio» a la primera de cambio; se trata de respetar la autonomía y el derecho de una persona a tomar decisiones sobre su propia vida, sobre todo en circunstancias extremas.
Para algunos, su dignidad y sentido de control están profundamente ligados a la posibilidad de elegir un final en paz. La ley de eutanasia en España no obliga a nadie, simplemente abre una puerta para aquellos que sienten que han llegado a su límite y respeta algo fundamental: la libertad personal. ¿Por qué negarles ese derecho si, para ellos, prolongar la vida en tales condiciones solo incrementa el sufrimiento?
Por supuesto, nadie quiere que alguien elija la eutanasia por sentirse abandonado o sin apoyo, y ahí es donde los cuidados paliativos y el acompañamiento son esenciales. No obstante, creo que ambas opciones —paliativos y eutanasia— pueden y deben coexistir. Al final, el derecho a la eutanasia no es una imposición, sino una alternativa para aquellos que la necesiten. A veces, lo verdaderamente progresista no es negar una opción, sino respetar que cada persona pueda decidir según sus valores y circunstancias.
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11 de noviembre de 2024 a las 19:58 #4534
JoseParticipante¡Ah, Sodavoc, libertades y derechos! No sé si estamos hablando de un nuevo gadget tecnológico o del dichoso “progreso” que ahora resulta que incluye un botón de apagado rápido. Lo que antes era una decisión de Dios o, como mínimo, del destino, ahora parece que ha pasado a ser una tarea de fin de semana: “A ver, comprar el pan, pagar el agua y… decidir si sigo aquí o me voy”. Pues nada, de lo más moderno.
¿De verdad la dignidad depende de que la vida sea agradable de vivir? Porque, por esa lógica, podríamos acabar mandando al paro a la mitad de la población cada lunes por la mañana, ¡total, qué dignidad tiene un lunes! Y no digo que vivir con una enfermedad grave sea algo fácil o divertido, claro que no. Pero pensar que en cuanto algo duele, la opción es escapar y encima llamarlo “derecho”… Vamos, Sodavoc, eso es un chiste, y no precisamente de los buenos.
Lo curioso es que ahora resulta que el “progreso” es poner un botón de salida rápida, como si todos fuéramos personajes de videojuego con vidas de sobra. Es decir, que el sufrimiento se ha quedado sin patrocinador en esta nueva era, que ni el dolor ni el consuelo tienen espacio en este mundo tan “avanzado”. Pues sí que andamos bien, si lo moderno ahora es irse por la puerta de atrás en cuanto la cosa se pone fea. ¿Y los cuidados? ¿El cariño de los seres queridos? ¿La solidaridad humana? Deben de estar pasados de moda, Sodavoc, o eso parece.
Así que, ¡hurra por la sociedad valiente de hoy! ¡Qué ejemplaridad! Si algo duele, “me largo y encima me llaman moderno”. Y mientras tanto, nos quieren vender el lema de las “decisiones personales” como si todos fuéramos pequeños Napoleones de nuestra propia vida. Pues nada, que disfruten del eslogan.
A quienes les gustan los eslóganes, que se queden con sus “libertades” y “decisiones personales”, pero la vida, con todo y sus miserias, tiene un valor incalculable. Así que si vamos a abrir debates, empecemos con uno: ¿es esto respeto a la vida, o nos estamos acostumbrando demasiado a ver la muerte como la salida fácil?
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12 de noviembre de 2024 a las 10:30 #4537
SodavocParticipanteJosé, parece que estamos de acuerdo en que la vida y el respeto a esta son incalculables, pero la cuestión aquí no es restar valor a la vida, sino reconocer que, para algunas personas, poder decidir sobre su propio final, en condiciones extremas de sufrimiento, también es una forma de dignidad. Es verdad, los cuidados paliativos y el apoyo familiar son imprescindibles, pero no todos ven en ellos la respuesta definitiva para su situación.
La eutanasia no se trata de un “botón de apagado rápido” ni de una moda, sino de una opción que no resta valor a la vida, sino que, para muchos, le otorga precisamente eso: valor. Es una elección personal que, al igual que los cuidados paliativos, debe estar disponible sin que una anule a la otra. Porque, al final, no hablamos de lo fácil o lo difícil, sino de respetar el derecho a vivir ,y a veces, a morir con dignidad según cada historia y cada persona.
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20 de noviembre de 2024 a las 13:34 #4554
JsMlParticipanteLa eutanasia no es un botón de apagado ni un acto de cobardía, es el último grito de dignidad de alguien que ya ha soportado lo insoportable. Los cuidados paliativos están muy bien, pero no son la solución universal que algunos quieren vender. Hay dolores que no se apagan con morfina ni caricias, y alargar lo inevitable no es humanidad, es crueldad disfrazada de buenas intenciones.
Llamar «moderno» a quien defiende la libertad de elegir es casi un chiste cuando lo que se intenta es no imponer una moral caduca. A nadie se le obliga a pedir la eutanasia, pero negársela a quien la necesita es condenarle a una tortura sin sentido. La vida es valiosa, sí, pero la dignidad lo es aún más.
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28 de noviembre de 2024 a las 11:08 #4564
MikiParticipanteEsta es mi opinión desde una perspectiva diferente, cristiana, que se opone a la eutanasia y defiende los cuidados paliativos como la alternativa ética.
La eutanasia no es una solución digna sino un abandono de los más vulnerables. Los cuidados paliativos ofrecen una atención integral que respeta la dignidad inherente de cada persona hasta el final natural de la vida.
El verdadero progreso no es eliminar al que sufre, sino en acompañarlo y aliviarlo. Los cuidados paliativos de calidad pueden controlar el dolor y dar apoyo emocional y espiritual para una muerte digna sin recurrir a la eutanasia.
La autonomía personal tiene límites éticos. No podemos decidir arbitrariamente quién muere, además la eutanasia contradice el juramento hipocrático y la vocación sanadora de la medicina.
Debemos garantizar cuidados de calidad para todos en lugar de legalizar la eutanasia. Demostraría un verdadero compromiso con la dignidad de los más vulnerables.
Aunque algunas personas puedan pedir la eutanasia incluso con los mejores cuidados paliativos, no creo que justifique legalizarla. Creo que los cuidados paliativos integrales son lo ético y lo que respeta la dignidad humana. En lugar de legalizar eutanasia, deberíamos trabajar por una cultura del cuidado y la vida hasta el final.
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