Gente con mucha vida

Gente con mucha vida

#4671
Jose
Participante

¡Ah, Valencia! Un sol que acaricia, una brisa mediterránea que inspira y unos jubilados americanos descubriendo que la paella de verdad no lleva chorizo. Forbes ha hablado, y cuando Forbes habla, los inversores toman nota y los españoles nos echamos unas risas.

Que no se me malinterprete, España es el mejor país del mundo para jubilarse. Aquí el retiro es un arte y la calidad de vida, un derecho adquirido. Que venga una revista americana a descubrirnos que Valencia es un paraíso es como si nos dijeran que el jamón ibérico está bueno: sí, gracias, ya lo sabíamos.

Y no me extraña que en estos rankings siempre aparezca alguna ciudad de Portugal. Cascais es una joya, Braga otro tesoro, y si el año que viene ponen Oporto, también nos parecerá estupendo. Los portugueses tienen un talento especial para encontrar la felicidad sin hacer ruido, y eso les honra. Son como nosotros, pero más discretos.

Ahora, lo de que Medellín y Mazatlán sean recomendadas para el retiro es un concepto interesante. Será para jubilados con espíritu aventurero, que buscan no solo una pensión, sino una historia emocionante que contar. No sé, llamadme clásico, pero a mí la adrenalina me gusta en pequeñas dosis: un buen vermú con aceitunas, una tertulia en la sobremesa y, como mucho, un atasco en la M-30 para darle emoción al día.

Porque claro, si de calidad de vida se trata, en España jugamos en otra liga. Y ahí entra Madrid. Que sí, que el tráfico, que los alquileres, que si a veces nos gobiernan quienes no deberían ni gestionar un puesto de feria… Pero Madrid es mucho Madrid. Es un pueblo disfrazado de metrópoli, donde puedes cruzarte con un ministro y un camarero en el mismo bar, y el camarero tener más sentido de Estado.

Y mira que con este gobierno lo están intentando todo para que nos jubilemos en cualquier otro sitio, pero ni con esas. Suben impuestos, nos fríen a burocracia y, si te descuidas, hasta te obligan a pedir perdón por cobrar una pensión. Pero aquí seguimos, porque vivir en España es como el buen jamón: una vez que lo pruebas, no te conformas con otra cosa.

Ahora bien, si hay un rincón que no sale en los rankings porque sus habitantes han sido lo bastante listos como para no decirle nada a Forbes ni a ningún turista despistado, es un pueblecito de Cantabria, donde la vida es buena, la gente mejor y el paisaje inmejorable.

Allí, el mar y la montaña se ponen de acuerdo para que todo sea perfecto. El aire huele a hierba recién cortada y a vaca contenta, porque aquí las vacas no viven, veranean. Y si uno quiere cultura, no necesita un museo de arte contemporáneo: basta con sentarse en el bar del pueblo y escuchar una conversación entre paisanos para aprender más sobre la vida que en tres doctorados.

En este rincón de España, los jubilados no necesitan relojes porque el tiempo se mide en cafés, paseos y atardeceres que parecen sacados de un cuadro. Y aquí no hace falta una visa especial ni aprender un idioma nuevo: basta con saber decir “échame un poco más de orujo” y “qué buena está esta anchoa” para que te adopten como uno más.

Así que, queridos jubilados del mundo, podéis quedaros con vuestros rankings. Nosotros ya sabemos dónde se vive mejor, y lo guardamos en secreto.

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