Gente con mucha vida

Gente con mucha vida

#4589
Jose
Participante

¡Ah, estimados JsMl y Sodavoc! ¡Qué alegría contar con su lúcida sabiduría, siempre tan prestos a recordarnos que todo es un borrador inofensivo y que no pasa nada, mientras no les toquen sus vacaciones ni sus luces bonitas! Menudo consuelo saber que «Feliz Navidad» sigue siendo una frase permitida, como si nos hicieran el favor de no incluirla en una lista negra de términos proscritos por algún comité de la diversidad lingüística.

Vamos por partes, JsMl. Hablas de «vive y deja vivir», pero te pregunto: ¿quién está realmente dejando vivir aquí? Porque, si uno mira detenidamente la propuesta de Bruselas, no parecía un simpático ejercicio de libre albedrío, sino más bien un manual de reeducación. Claro, fue un borrador, pero ¿qué nos dice que la idea de fondo siga rondando esos despachos europeos? ¿Y qué es eso de que “no todo gira en torno a tus tradiciones”? Pues mira, amigo, si estamos celebrando algo en estas fechas es la Navidad. No la Fiesta de las Luces Bonitas o el Festival del Consumo Desenfrenado. Si no te gusta celebrarla, perfecto, nadie te obliga. Pero fingir que aquí no se celebra nada concreto y llamarlo «las fiestas» es tan ridículo como si en Semana Santa habláramos del «puente de primavera» para no ofender a los alérgicos al polen.

Y a ti, Sodavoc, siempre tan ecuánime y conciliador. Me dices que «no hace falta que todos vivan estas fechas como tú», y no podría estar más de acuerdo. Pero resulta que aquí no estoy exigiendo nada a nadie. Lo que critico es ese empeño institucional en diluir lo que sí se celebra, como si la Navidad tuviera que pedir perdón por existir. Tú dices que la Navidad trasciende lo religioso. Muy bien, estamos de acuerdo. Pero lo que la hace trascendente es precisamente su historia, su tradición y su significado, no un intento burocrático de convertirla en un insípido evento genérico para que no incomode a nadie.

Así que no, no es dramatismo ni ganas de avivar polémicas. Es llamar a las cosas por su nombre. Porque si a la Navidad le quitamos su esencia, ¿qué nos queda? ¿Unas vacaciones descafeinadas y un puñado de luces LED subvencionadas? No, gracias. Prefiero seguir diciendo «Feliz Navidad» con todas las letras. Y si eso incomoda a alguien, bueno, que pruebe a practicar ese «vive y deja vivir» que tan alegremente predica.

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