Querido JsMl,
Veo que sigues firme en tu cruzada contra sotanas, dogmas y, por lo visto, también contra cualquier argumento que no encaje en tu personalísima burbuja de «libertad». Qué grande eres, de verdad, defendiendo a capa y espada esa libertad de vivir sin sermones mientras repartes los tuyos con entusiasmo casi evangélico.
Es fascinante cómo mencionas los diezmos y las indulgencias con la misma frescura que un tertuliano de manual. No negaré que hubo abusos (te concedo ese pequeño premio de consolación), pero reducir dos mil años de historia a «vender indulgencias» es como decir que toda la literatura moderna es basura porque existe 50 sombras de Grey.
Hablas de catedrales y hospitales como si hubieran sido construidos por obra y gracia de comités laicos iluminados por el poder de los hashtags. Qué lástima que el cemento y las piedras no tengan memoria; si la tuvieran, podrían contarte cuántos de esos «esclavos del dogma» dedicaron sus vidas a servir a los demás sin esperar un like a cambio.
Tu definición de libertad me encanta, eso sí. «Vivir, pensar y no tener miedo a un cielo vacío». Qué poético. Lo que no entiendo es por qué te obsesionas tanto con ese cielo vacío que, según tú, no existe. Porque para alguien que no necesita sermones, dedicas bastante tiempo a predicar sobre lo equivocados que estamos los demás.
En fin, querido amigo, tú quédate con tus hashtags y tu sentido común emancipado. Yo, mientras tanto, seguiré disfrutando de mis catedrales, mis dogmas, y sí, también de la música de los ángeles con arpas. Porque, al final, incluso un cielo vacío se lleva mejor con un poco de fe y algo de incienso.
Un abrazo sin dogmas, pero con humor (que eso también salva almas).
Jose, que prefiere las catedrales con historias antes que las burbujas de libertad llenas de tópicos.